Cuatro días en Londres, 2ª parte (marzo-2009)

(para ir a la 1ª parte, pincha aquí)

0324 1005 De día

martes, 24 de marzo

Westminster Abbey // St. Paul’s Cathedral // Sports Direct // Temple Church // National Gallery // compras en Oxford street // St. George’s Tavern

Empezamos nuestro tercer día en Londres, desayunando en el humilde buffet del Hotel President y rápidamente a la calle, a seguir la faena.

0324 1000 Lugares martesubicación de los puntos clave de nuestro martes en Londres

Tomamos una vez más el metro hasta <Westminster>, para visitar la famosa Abadía. Para entrar utilizamos otro de nuestros pases 2por1 (las dos entradas, 12 £).

http://www.westminster-abbey.org/

http://es.wikipedia.org/wiki/Abad%C3%ADa_de_Westminster

La entrada da derecho al uso y disfrute de una versión mejorada de las clásicas audioguías, pues cuenta con una pequeña pantalla en color donde se proyectan vídeos complementarios a los audios.

0324 1228 Gran puerta Oeste         0324 1232 Portada norte

La Abadía de Westmister, panteón de los monarcas británicos, es un auténtico museo de escultura funeraria, tanto en las capillas de la entrada, como en el llamado Rincón de los poetas, donde se encuentran enterrados William Shakespeare (con el gran actor Laurence Olivier a sus pies) (foto abajo izquierda) , William Blake, Charles Dickens, Rudyar Kipling y otros talentos de la literatura anglosajona. De los monumentos funerarios de las capillas de la entrada, me resulta impactante el de Lady Elizabeth Nightingale (foto abajo derecha).

0324 1216 William Shakespeare         0324 1204 Lady Elizabeth Nightingale, monumento funerario de Roubiliac

La verdad es que no sé lo que se debe entender por abadía, que es una palabra que a mí me sugiere algo modesto o austero, un lugar donde silenciosos frailes se dedican a caligrafiar libros, hacer cerveza, o cualquier otro tópico que se os ocurra, pero a mí este edificio, por dimensiones y magnificencia, me parece una auténtica catedral (aunque la verdad es que esto mismo pensé en la Abadía de los Hombres, en Caen). 0324 1049 Henry VIII's Lady chapelMe quedo alucinado también con la “Lady Chapel”, con un techo de bóvedas nervadas totalmente distinto a cualquier cosa que yo haya visto antes, con la sillería original del siglo XVI. Esta capilla es actualmente utilizada por los caballeros de la Orden del Baño, y sobre cada uno de los asientos del coro pende un banderín con los colores heráldicos del caballero que lo ocupa.

Salimos a continuación al claustro que, sin embargo, no me parece nada especial, arquitectónicamente hablando, pero está plagado de más homenajes a ilustres británicos fallecidos, como Halley, con una placa con la forma del cometa descubierto por él.

También encontramos una representación de los tres cuerpos del ejército británico, en homenaje a los caídos en la Segunda Guerra Mundial.

0324 1135 Halley en Westminster  0324 1136 Tres cuerpos

Otra curiosidad es que en una de las alas del claustro, la que linda con la iglesia, encontramos una cafetería y una tienda de recuerdos. Algo realmente sorprendente.

0324 1141 Claustro comercial

Después de visto el claustro volvemos a la Abadía para acabar la visita.

Decir que dentro de la abadía está prohibido hacer fotos y filmar, pero yo me las he ingeniado para hacer unas cuantas fotos con esa pequeña maravilla de cámara de 3,2 Megas que lleva mi N73.

0324 1158 Trascoro y nave central     0324 1206 Coro y crucero

Al salir de la Abadía, damos una vuelta alrededor del Palacio de Westminster, sede del Parlamento, y la famosa torre del reloj que erróneamente solemos llamar todos Big Ben, que en realidad es el nombre de la mayor de las campanas que se alojan en la torre del reloj que lleva dando puntualmente la hora desde 1859. No pierdo mi oportunidad de hacerme la foto de rigor junto a un “Bobby”, con su peculiar casco. Como curiosidad diré que el nombre de “bobbies” se aplica a los policías británicos en honor al creador del cuerpo de la Policía Metropolitana, en 1826, sir Robert Peel.

0324 1259 Me and Bobby McGee

Como vamos otra vez al metro, aprovecho para explicar algunas peculiaridades del metro londinense, empezando por el precio del billete sencillo, que va de las 4 a las 5,60 libras (como multiplicar por 5 lo que cuesta, por ejemplo, en Madrid). Otra cosa muy llamativa es que a muchas de las estaciones no se accede por las típicas “bocas” que nos encontramos en las aceras de las calles, sino por la parte baja de antiguos edificios, como si entraras a una tienda, pero te metes al “Underground”. Para acceder a los andenes en muchas ocasiones hay que recorrer larguísimos pasillos con abundantes carteles que te ordenan “Keep right” para que dejes que te adelanten los que llevan prisa. Kilométricos tramos de escalera ponen a prueba nuestro fondo atlético.

0322 1554 Underground (Mornington crescent, Northern line)     0325 1036 175 steps

Las distintas líneas se identifican solo por colores, no por números, y la dirección no se indica por la estación de final de trayecto, sino por la orientación geográfica (Southbound, Westbound, etc), porque muchas de las líneas al llegar a una estación se ramifican en dos, entonces hay que saber si te interesa el tren que coge el ramal hacia el norte, hacia el sur, etc. Las obras parecen frecuentes por lo que hay que ir provisto de un plano actualizado donde se reflejen las que están en curso y las rutas alternativas para evitarlas.

0322 1150 Metro 2009el plano del metro de Londres que utilizamos en nuestro viaje (a la derecha aparece el listado de obras y otras incidencias de cada línea)

Otra curiosidad es que los periódicos gratuitos se reparten por la tarde, cuando la gente vuelve a casa, así imagino que no afectan tanto a las ventas de los periódicos de pago. Es gracioso ver a las seis de la tarde a todo quisque con su periódico entre manos.

0324 1806 Todos leeen

Nos metemos en el metro de nuevo hasta <St.Paul’s>, para ver la Catedral de San Pablo. A la salida del metro nos zampamos otra samosa (¡qué vicio!) sentados en un banco de un parquecillo cercano a la Catedral.

Entramos a la Catedral, pero la visita cuesta 11 £ y no nos apetece tanto verla, la verdad. Desde la zona en la que todavía no hay que pagar, se ve bastante bien una de las naves laterales y una parte de la nave central. El resto lo dejamos para otro viaje.

0324 1401 San Pablo, nave norte  0324 1409 Church on the church  0324 1403 San Pablo, Nave

Estamos un rato sentados en las escaleras viendo el hormigueo de gente frente a la entrada principal de la Catedral y echamos a andar hacia el oeste, en dirección a la iglesia del Temple, el siguiente punto en nuestra ruta, pero reclama nuestra atención una tienda de deportes con llamativos carteles de ofertas en el interior y para allá que vamos.

La tienda se llama Sports Direct y las ofertas del interior dan ganas de llevárselo todo. Zapatillas de deporte (Reebok Classic a 20 £), equipamientos oficiales de equipos ingleses y extranjeros, chándals, chaquetas, polos… En fin, todo lo que puede haber en una tienda de deportes, pero a unos precios increíblemente bajos en la mayoría de los casos. Aquí cae el pantalón adidas del Liverpool, y la albiceleste, también (a 45 £ en Harrod’s me resistí pero a 25 £ no se podía quedar allí). Lástima que no me puedan imprimir el número 5 de don Fernando Carlos Redondo, el mejor jugador que jamás haya vestido esa camiseta. Compramos unos chándals adidas que nos hacen gracia para Mario y David y Marina se prueba unas chaquetas pero no le convence ninguna.

Una vez satisfecha nuestra vena consumista, 0324 1534 Iglesia del Templesalimos a coger el bus 76, que nos lleva hasta la Temple Church, que teníamos curiosidad de ver desde que leímos la novela “El código Da Vinci”. Hay algunas personas en la iglesia, todos turistas, si no me equivoco. En los asientos hay biblias y libros de cánticos.

En la parte del ábside hay unas tumbas de caballeros templarios y toda esta zona está rodeada de unas cabezas en piedra que emergen de la pared, a cual más fea.

0324 1545 Templarios       0324 1536 Más guardianes

Salimos a Fleet street, justo enfrente de las Royal Courts of Justice, para retomar el bus 76 hasta Trafalgar Square, donde el maldito Nelson nos vigila desde su pedestal. Entramos, ahora sí, en la National Gallery, uno de los grandes museos de pintura de   Europa. Es gratis, pero está prohibido hacer fotos. Lástima.

0324 1746 Valiente cabrón    0324 1752 The National gallery

Vemos pinturas de los españoles Velázquez y Murillo, de Pizarro, Degas, Van Gogh, Rubens, Van Dyck…

Evidentemente, no vemos todo el museo, pero sí pasamos por bastantes de las salas. Visita imprescindible.

Al salir del museo, nos vamos a Oxford street, la calle de las compras por excelencia. Dos kilómetros y medio de tiendas y más tiendas. Entramos a un Marks & Spencer, donde Marina ve algunas cosas de interés pero no coge nada.

Intentando dar con el Virgin Megastore, nos metemos en otra tienda de música, la HMV, cadena con varias tiendas en Londres. La intención es ver a qué precio está el último disco de U2, “No line in the horizon”. Me he aguantado de comprármele en Madrid porque me apetecía la tontería de comprarle en Londres. Para mi sorpresa, resulta que aquí, al cambio, es más barato (9,99 £) que cualquiera de los precios que yo traía de España para comparar. Por supuesto, se viene conmigo, junto con una versión 5.1 del “Dark side of the moon”. Están firmando discos en la tienda los mismísimos Pet shop boys, y la verdad es que no hay mucha cola, pero no los hago mucho caso, porque la época en que me decían algo ha quedado atrás.

0324 1852 U2

Damos una vuelta por otro de los clásicos londinenses, en esto de las compras, los almacenes Selfridges.

Al salir de aquí tomamos un bus hasta Victoria station, para ir a cenar al St. George’s Tavern, en el 14 de Belgrave Road, recomendación que traíamos del Cucharete. 0324 2220 St George'sLos pubs como este son los mejores sitios para comer en Londres, calidad aceptable a buen precio. Eso sí, hay que tener en cuenta que lo normal es que la cocina cierre a las nueve de la noche. El caso es que por un error en un giro en el camino, nos cuesta una buena caminata llegar, pero por fin entramos. Está hasta el culo de gente bebiendo cerveza en la enorme barra de la entrada. Nos vamos haciendo hueco hasta llegar a la zona de papeo, donde un simpático joven nos asigna una mesa.

Pido una cerveza Fosters (2,75 £) para mí y agua para Marina. Ya me vale, en un pub londinense, con la mejor selección de cervezas inglesas, y me pido una australiana. Para comer pedimos, para compartir, un clásico como el pan con ajo y queso (Cheesy garlic bread; 1,95 £) y una salchicha, lo más típico de la cocina londinense (Sausage sharer; 3,50 £).

0324 2109 Pan de ajo y queso    0324 2113 Fish and chips

Luego Marina pide un Pie steak ale (6,95 £) y yo no me voy de Londres sin un Fish & Chips (6,95 £) como Dios manda. Un buen filetón de pescado con patatas fritas y el inevitable puré de guisantes. De postre una tarta para los dos (Bakewell tart; 3,65 £). Nos ha gustado mucho el sitio. No hemos comido mal, ha estado bien de precio (27,45 £) y la atención ha sido bastante buena.

0324 2115 St Georges    0324 2205 Malina

Volvemos andando a Victoria station, ya mucho más derechos, y cogemos un bus hasta Piccadilly, donde por fin me puedo hacer la foto que no pude el domingo en la fuente de Los caballos de Helios. Aprovechamos para dar otra batida por la megatienda de souvenirs.

0324 2309 Piccadilly. The horses of Helios

De vuelta al hotel, descubrimos cerca otro buen sitio para hacer la compra, el supermercado Tesco.

miércoles, 25 de marzo.

Oxford street // National Gallery // Viaje Londres-Madrid

¿Cómo reconocer a los turistas españoles en el extranjero? En general, tanto los italianos, como los griegos y los españoles hablamos a un volumen bastante más alto que la media europea, lo que ya nos hará centrar bastante las pesquisas. Una vez localizado el origen del vocerío, descartaremos a los italianos que, sobre todo a los más jóvenes, se les identifica en seguida. Sus enormes gafas de sol, tipo Carrera, y su sonrisa perenne, son signos distintivos. Y, finalmente, de los que nos queden, si aún no lo tenemos claro, los que lleven chándal son españoles, no hay duda. Sí, amigos, turismo en chándal ¿y por qué no en pijama? ¿o con escafandra?  Nada, nada, cada uno que vaya como quiera, la comodidad es primordial, pero recomiendo perder unos minutos en cualquier hemeroteca buscando en el diario La Razón del 9 de febrero de 2003 la columna de Ernesto Villar titulada “Chandalismo”. Yo la guardo en mi archivo de recortes de prensa y, cada cierto tiempo, me divierte releerla. Y, ojo, que no voy a decir “de este agua no beberé”, porque cualquier día viviré en una ciudad sin hospital y alguien me lo recordará como mínimo una vez por semana.

Bueno, después de esta paranoica introducción sociológica, tan fuera de lugar como el chándal de los turistas españoles, pasamos al relato del miércoles.

Por la mañana, después de desayunar, dejamos las maletas en un cuarto que tienen en el hotel, por el módico precio de cincuenta peniques por maleta y nos vamos a <Baker Street>, donde se encuentra el Museo de Cera Madame Toussaud’s, para lo que teníamos otro de los pases 2por1 (también los teníamos para la visita al estadio del Chelsea). Al final, a Marina no le apetece esperar la cola y nos vamos paseando hasta Oxford street.

Durante el paseo empieza a llover y hay que tirar de nuestros chubasqueros de emergencia.

0325 1151 Look right importante lo que pone en el suelo para evitar atropellos

Nos tropezamos con un Mark & Spencer distinto al del otro día y buscamos la chaqueta que se probó Marina y que tanto la gustó para ver si tienen su talla, pero no hay suerte. Las que hay, no le quedan bien. Y otras que le quedan bien, no le gustan.

Al salir vemos un Primark y entramos para ver lo que se cuece. Está tan masificado como en Madrid, sin duda debido a los precios que se gastan. Tampoco vemos nada interesante y decidimos ir directamente al Sports Direct, la sucursal en Oxford street de la tienda donde yo me equipé ayer, a ver si por fin Marina se puede llevar algo de Londres para Madrid, porque de momento el único que ha hecho compras he sido yo.

Tomamos un autobús que nos acerca a la tienda y, finalmente, Marina se compra lo que quería, una chaqueta para agua y frío, de Ocean Pacific.

0325 1251 Marina d'or on Oxford streetOxford street desde el autobús

Cogemos un bus hasta el British Museum y hacemos otra visita, viendo la sección de antigüedades griegas (incluidas las amplias salas dedicadas en exclusiva al Partenón ateniense) y la zona egipcia, con una gran colección de sarcófagos. Vamos, todo lo que han ido rapiñando los parientes de Nelson en sus viajes de conquista y colonización “all over the world”.

0325 1311 Hestia, Dione y Afrodita   0325 1313 Centauro luchando contra un lápita

0325 1304 Reunión familiar (Mausolo)

0325 1314 Partenon en London   0325 1315 Frisos Partenón en Londres

0325 1323 Amenhotep III  0325 1338 Sarcófagos  0325 1302 Ramsés II

No tenemos más tiempo, así es que volvemos al hotel a por las maletas y zumbando a coger el metro hasta Victoria station, para pillar el tren hacia Gatwick. Pasamos algún momento de apuro, porque ni vemos claro del todo qué tren tenemos que coger ni tenemos claro, una vez montados, que el tren que cogemos vaya a tener parada en Gatwick. Tengo que preguntar a la lady del asiento de enfrente para que nos lo confirme.

Después de los nervios, llegamos con media hora de adelanto a coger el avión.

0325 1808 Cielo europeo0325 1849 ConfirmaciónVuelo tranquilo hasta Madrid, donde nos recoge Óscar, que nos acerca a Hortaleza a por el coche.

Hasta aquí llegan nuestros cuatro días en Londres. No hemos ido a Abbey road, ni a Notting Hill… ni a tantos otros sitios que nos hubiera gustado, pero bueno, así tendremos excusa para volver.

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Cuatro días en Londres, 1ª parte (marzo-2009)

      

INTRODUCCIÓN

Hace ya más de dos años que volvimos del viaje que relato a continuación. Todavía no éramos tres y podíamos hacer un viajecito de estos. Al-Fayed era el propietario de los almacenes Harrod’s (los vendió en 2010), Marsans y Air Comet aún existían, la selección española de fútbol “sólo” había ganado la Eurocopa…

El viaje está relatado sin la perspectiva del tiempo. O sea, como si estuviera ocurriendo mientras se lee. No me entretengo mucho en explicar los monumentos, porque Londres está ya muy visto, pero pongo enlaces para quien quiera ampliar la información.

0322 1944 Big Ben underground

domingo, 22 de marzo

Vuelo Madrid-Londres // Speakers’ corner // Camden town market // British Museum // London eye // Piccadilly circus

Como es habitual cuando salimos de Madrid en avión, hemos dormido en Hortaleza, para estar más cerca del aeropuerto. Nos acerca Manolo a Barajas, donde tomamos el avión sin mayor novedad, aunque con un ligero retraso sobre el horario previsto. Es un vuelo en teoría de Air Comet, pero el avión y la tripulación son de Swift Air. Tiene una pinta bastante viejuna, con algún remiendo que es mejor no mirar para volar más tranquilo.

0322 1100 Madrid - LondresLlegamos al aeropuerto de Gatwick y, tras largas caminatas por pasillos, siguiendo las indicaciones que nos mandan hacia la Terminal ferroviaria, nos encontramos con unos trenes monorraíl que hay que coger para llegar a la otra terminal del aeropuerto, que es donde se cogen los trenes hacia Londres.

Bajamos del monorraíl y seguimos con nuestra caminata hasta el lugar donde se sacan los billetes para los trenes a Londres. Hay dos opciones, el Gatwick Express, que recorre los 48 kilómetros que separan Gatwick del centro de Londres en una media hora y sin paradas, y el tren de la compañía Southern, con una cantidad de paradas variable, tarda unos tres cuartos de hora y es más barato (21,80 £ cada uno, ida y vuelta, que se puede utilizar en el plazo de un mes). En estas deliberaciones estamos, cuando se nos arrima un matrimonio de edad prejubilar (Enrique y señora), al darles la sensación de que entendíamos los carteles y teníamos estudiada la lección.

Acabo sacando en ventanilla los billetes para los cuatro y ya vamos juntos hasta Londres. Son gente muy viajada, y me vienen bien en mi campaña pro-viaje a Nueva York, porque han estado allí recientemente y volvieron muy satisfechos (más ella que él). También nos cuentan sus vivencias en Praga y Moscú e intercambiamos experiencias crucerísticas.

Ya en el tren él me va contando cosas de sus viajes, sobre todo de Cuba.

Al fin llegamos a Victoria Station, saco los Travelcard (http://www.londontravelpass.com) de un día para los cuatro (5,60 £ c/u), y vamos hasta Russell square, la plaza donde  tenemos los cuatro el hotel. Esta situación me empezaba a recordar a otra vivida por mi amigo LópezVázquez en un viaje a Málaga, donde el tipo que empezó siendo su casual vecino de asiento de autobús acabó siendo vecino de apartamento.

0322 1145

En cuanto a sacar la Travelcard en vez de la tarjeta Oyster (http://es.wikipedia.org/wiki/Oyster_card), la razón principal fue la de aprovechar las entradas 2por1 que habíamos sacado desde casa para entrar a varios sitios, y uno de los requisitos exigidos es que junto a los pases 2por1, hay que presentar un billete de tren o una tarjeta Travelcard.

Recomiendo visitar el enlace que pongo a continuación antes de ir a Londres para sacar entradas 2po1 para acceder a un montón de sitios a mitad de precio. Se pueden sacar cinco, y nosotros llevamos para la Torre de Londres (London Tower), el Puente de la Torre (Tower Bridge), la Abadía de Westminster (Westminster Abbey), el tour por el estadio del Chelsea y el Museo de cera Madame Tussauds.

http://www.daysoutguide.co.uk/2for1-london

Se me olvidaba que al intentar coger nuestra correspondiente línea de metro en Victoria, estaba en obras y no nos quedaba muy claro cómo llegar a nuestro destino. Entonces, una chica que nos ha debido de ver cara de Paco Martínez-Soria en “La ciudad no es para mí”, en perfecto español, nos ha puesto en la pista del camino a seguir. Qué bueno esto de que a la gente le haya dado por aprender español. Que me place.

El caso es que al llegar a Russell Square nos separamos de nuestros efímeros compañeros de viaje (tranquilo, Raúl, que no hubo intento de pegamiento por parte de ninguno de los cuatro) y nos vamos a nuestro hotel, el President, que está a dos minutos de la salida del metro. Ellos van al National.

0322 1205 Lugares  domingo  ubicación de los puntos clave de nuestro domingo en Londres

Aunque mi opinión del hotel las podéis ver en versión extendida en este enlace : http://www.ciao.es/President_Hotel_Londres__Opinion_1643602 , me llama la atención que nos den la posibilidad de elegir cama de matrimonio o doble. Es un buen detalle. Por lo demás es el clásico hotel inglés, con papel pintado, moqueta por todas partes y las habitaciones con un toque antigüillo, aunque tiene de todo lo imprescindible… y algo más, como la plancha para pantalones.

Lo que sí está muy bien es la situación, a cinco minutos a pie del Museo Británico.

0322 1206 Hotel President    0325 1014 Russell square

Empleamos el tiempo mínimo para tomar posesión de nuestra casa en Londres, con muy buenas vistas al parque que ocupa la Russell Square, y salimos en dirección al Speakers Corner, que hoy es domingo y tocan charlitas. Para los que no lo sepáis, el Speakers Corner es un punto de Hyde Park, donde los domingos por la mañana, cualquier tarado se puede poner a despotricar del tema que mejor le venga en gana, ya sea político, religioso, deportivo, etc. Fue una de las cosas que me quedé con ganas de ver en mi anterior viaje a Londres.

Incluso se pueden meter con la monarquía británica en sus discursos. El único requisito es no pisar suelo británico para hacerlo. Por eso (y de paso para que les vean mejor, digo yo), los discursantes van provistos de un taburete o escalerilla donde se suben para no estar en contacto directo con el suelo.

Para llegar hasta el sitio, tomamos el metro hasta <Marble Arch>, y nada más salir de la estación vemos el arco de mármol que da nombre a la estación, y que antiguamente daba entrada al Hyde Park, pero los límites del parque se movieron y el arco no, por lo que se ha quedado en medio de la nada.

0322 1308 Moros y cristianosSegún nos acercamos al Speakers’ corner, vemos los pequeños grupitos de gente que indican claramente donde están los brasas de turno y allí nos dirigimos. Por desgracia, la cosa solo va de temas religiosos, pero es interesante escuchar los argumentos que cruzan los discursantes con los espectadores. La verdad es que es todo un poco teatral. En este enlace podéis ver al tío de la foto de la izquierda en acción: Speakers’ corner vídeo

Mientras yo veo un rato el espectáculo, Marina toma el sol en una de las hamacas de alquiler del parque (sin alquilarla, claro está). El parque está muy animado, aprovechando el día soleado, con muchas familias con niños por ahí sueltos. Abundan las moriscas con su característica indumentaria.

No nos adentramos más en Hyde Park, aunque merecería la pena, porque no tenemos mucho tiempo. Con 310 hectáreas, es el mayor espacio verde de la ciudad de Londres.

0322 1323 Hyde park

Volvemos a tomar el metro hasta <Camden Town>, donde está uno de los mercados callejeros más famosos de Londres. Teníamos intención de ver alguno más en este viaje(Portobello, Notting Hill…) pero por no coincidir los días o por falta de tiempo no va a poder ser.

Nada más salir del metro estás metido de lleno en el mercado, con puestos por todos lados vendiendo las cosas más disparatadas, desde las típicas camisetas con letreros cachondos a vestimenta militar de cualquier cuerpo del ejército británico o incluso alemán, antigüedades, ropa todo lo freaky que seas capaz de vestir y muchos puestos de comida, algunos de ellos agrupados en una zona concreta, cerca del canal, donde puedes encontrar chinos, mexicanos, árabes, italianos… incluso un español con los cuatro topicazos (tortilla de patata, paella, etc.). Nosotros repostamos en uno de los muchos chinos, donde por 4 £ te llenan con lo que quieras una bandeja de esas alumínicas (como diría José Luis Torrente) y seis rollitos de primavera por 1£.

0322 1406 Botas en Camden       0322 1411 Camden town market

0322 1459 De todo un poco por 4 libras

Nos lo comemos sentados en un parque cercano, seguimos cotilleando un poco el mercado y bajamos por Camden High Street, intentando localizar la tienda donde vi a Javier Bardem comiéndose un bocata de lechuga un día de noviembre del año 96, cuando todos éramos trece años más jóvenes. El caso es que no consigo dar con la tienda.

11 Cinco latinos

Sí vemos una de las muchas tiendas de alimentación que Marks & Spencer tienen por la city, con el nombre de Simply food. La verdad es que son un poco pijitas pero me gustan, tienen bastante variedad y cosas curiosas. Hace años Marks & Spencer intentaron implantarse en España con sus grandes almacenes, pero no duraron mucho, no sé por qué.

Bajamos hasta la estación de <Mornington Crescent>, y vamos hacia <Russell Square>, para ir al Museo británico. Como en todos los museos estatales británicos, la entrada es gratuita, por lo que entramos aunque no queda mucho para que cierren.

0322 1719 Piedra de RosettaLo bueno es que está permitido hacer fotos. Damos una vuelta por el atrio de entrada, que, según he leído en algún sitio, con la cubierta diseñada por el genial Norman Foster, uno de mis ídolos actuales, se ha convertido en la mayor plaza cubierta en toda Europa.

La verdad es que si a esto se le puede llamar plaza, podría ser verdad, porque es bastante grande. Vemos alguna de las salas de la planta baja, en una de las cuales está la famosa Piedra de Rosetta, cuyo descubrimiento fue la clave para empezar a descifrar los jeroglíficos egipcios.

0322 1823 London eye en WaterlooPasamos por el hotel para coger algo de más abrigo porque la noche por aquí no perdona, y nos vamos hasta los Jubilee Gardens (<Waterloo>), para darnos una vuelta en el London Eye (http://www.londoneye.com/es/) , la gigantesca noria instalada en una de las orillas del río Támesis con motivo del cambio de milenio.

No hay nada de cola, por lo que sacamos el billete normal, que ya sale por un pico (15,50 £ c/u). Esto lo digo porque hay un pase rápido que cuesta bastante más, con el que puedes entrar sin esperar colas.

La noria no para nunca, y la subida y bajada de pasajeros a las cápsulas se hace en marcha, ya que la velocidad a la que gira lo permite perfectamente. La vuelta entera la da en media hora larga y en cada cabina caben unas veinte personas. En la nuestra íbamos unos pocos menos.

0322 1835 Acceso sin parar     0322 1836 Cápsulas climatizadas

Ya es de noche, lo que da una perspectiva distinta de Londres; la city iluminada. Hay unas vistas guapísimas de Wetsminster y el Big Ben, la catedral de San Pablo y la estación de Charing Cross.

0322 1850 Westminster desde el London eye     0322 1851 Estación Charing cross y Puente Hunderford

Al bajarnos, pasamos por la tienda de recuerdos, para amortizar el precio de la entrada. Damos un paseo por la orilla del río hacia el puente de Westminster, pasando por delante del antiguo ayuntamiento, donde ahora hay un museo dedicado a Dalí, y el London Aquarium. Desde el puente hay una vista magnífica de la noria iluminada y no pierdo la ocasión de hacer una buena foto.

0322 1932 London eye

Cruzamos hacia el Big Ben, y seguimos caminando hasta dejar a nuestra izquierda St.James Park y a la derecha Downing street, la calle donde tiene su residencia oficial el Primer Ministro británico, en estos momentos el laborista Gordon Brown. Toda esta zona está totalmente desierta a estas horas. Tan desierta que casi da miedo.

Andando, andando, llegamos hasta uno de los puntos clave de Londres: Piccadilly Circus, donde hay cola para hacerse fotos en la fuente de de los caballos de Helios, que es donde me la quiero hacer yo. Piccadilly es un hervidero de gente, en contraste con la zona administrativa que hemos atravesado antes. Vemos un rato los anuncios luminosos y echamos un vistazo en una supertienda de recuerdos que hay en la plaza. Me agencio un minicallejero que nos será de gran ayuda en días sucesivos. Pinchando este enlace veréis los neones en acción: Piccadilly vídeo

0322 2036 Piccadilly circus

De allí nos vamos ya para el hotel en un bus de dos pisos, pero de los modernos, concretamente el número 19, que nos lleva por Shaftesbury Avenue, una calle plagada de teatros. Por supuesto, nos montamos en el piso de arriba del autobús; si no, no tendría gracia. Nos bajamos en la parada llamada Red Lion, que es la más cercana a nuestro hotel.

De camino al hotel, entramos en un badulake, donde no está Apu, pero sí un par de primos suyos. Iniciamos aquí una relación que será duradera entre nosotros y las samosas (0,99 £), una especie de empanadillas gigantes, rellenas de verduras y pollo u otro tipo de carne, crujientes y ligeramente picantes. La coges de su sitio, la das un calentón en el microondas de la tienda y… a zampar. Están buenísimas.

Bueno, aparte de las samosas, cogemos algo más de comer y una lata de Guinness, aunque yo me pregunto: ¿si no me gusta la cerveza negra, por qué le doy más oportunidades?

Bueno, yo qué sé. Subimos a la habitación y cenamos tranquilamente.

lunes, 23 de marzo.

Cambio de Guardia // London Tower // Tower Bridge // Harrod’s

0323 1000 Lugares lunesubicación de los puntos clave de nuestro lunes en Londres

Hemos dormido, como diría don Luis Escobar, divinamente, y nos disponemos a dar cuenta del buffet de desayuno. Si ya habéis leído mi crítica del Hotel President en Ciao, ya sabéis lo que hay. Si no la habéis leído, resumiré diciendo que hay dos buffets. El de desayuno continental, que es el nuestro, y hay café con leche, mermeladas, mantequilla y zumos, y el otro buffet, el de desayuno inglés, donde ya hay bacon, huevos, judías, salchichas, etc.

Una vez cumplido el trámite del desayuno, pasamos por una oficina de correos a comprar sellos y enviar alguna postal y cogemos el metro hasta <Green Park>, para ir al Palacio de Buckingham a ver el cambio de guardia, que tiene lugar a las once y media de la mañana en días alternos (excepto entre entre abril y julio, que es a diario).

0323 1028 Queen is in home

Atravesamos Green Park y tomamos buena posición para el cambio de guardia cerquita de la entrada principal. El Palacio de Buckingham es la residencia real desde 1837, y la Union Jack, que esta mañana ondea en su mástil, nos indica que la reina se encuentra en palacio. Mientras esperamos pasan a caballo los Blues and Royals, con sus abrigos azules, camino de su correspondiente cambio de guardia en el Horse Guards Parade Whitehall.

0323 1044 Blues and royals 0323 1120 Por ahí vienen

Pasadas las once y cuarto vemos llegar desfilando las primeras formaciones. Toda la ceremonia se hace un poco pesada, entre el tiempo que hemos esperado a que empiece y lo que dura luego. Se suceden tropas y bandas de música entrando y saliendo del palacio, sin que nos enteremos muy bien de quién son y qué misión tiene cada uno de ellos. Pasan por fuera del palacio los Life Guards, con sus abrigos rojos, que han sido relevados por los de antes. Una de las bandas se dedica a tocar temas populares, que al parecer varían de un día a otro.

0323 1208 Ya se van    0323 1135 Life guards

En este vídeo se los puede ver abandonando palacio con un curioso paso: Cambio de guardia vídeo

Al acabar, cruzamos el parque Saint James, buscando el puente sobre el lago desde el que he leído en alguna guía que hay magníficas vistas del palacio, pero a mí no me lo parecen tanto. Se ve el palacio, efectivamente, pero no mejor que desde cualquier otro sitio.

Tomamos el metro en <St. James’ Park> y justo al bajar las escaleras, un maravilloso puesto de samosas nos recibe con los brazos abiertos.

Vamos hasta <Tower Hill> y usamos nuestro primer vale 2por1 para entrar a la Torre de 001Londres. O sea, pagando una entrada (17 £) entramos los dos.

http://www.hrp.org.uk/TowerOfLondon/

http://es.wikipedia.org/wiki/Torre_de_Londres

0323 1310 Mi amigo el beefeater por byward towerNada más entrar, nos enganchamos a una visita de las que guían alguno de los 42 Yeomen o Beefeaters (http://es.wikipedia.org/wiki/Beefeater), que son los guardianes de las Joyas de la Corona, aunque haya quien piense que son unos señores con nombre de ginebra. El hombre tiene pinta de ser graciosete, pero no consigo pillar el hilo de todo lo que cuenta, y Marina menos, por lo que se aburre enormemente. Cuenta una anécdota referente a una antigua película ambientada en la Torre de Londres, en la que Errol Flynn, en una escena, aguanta con una mano el rastrillo de una puerta de la fortaleza, cosa bastante difícil de creer teniendo en cuenta que pesa dos toneladas y media.

Al final abandonamos al simpático beefeater y seguimos la visita por nuestra cuenta, rodeando las murallas, entrando a todas las salas que vemos.

0323 1340 Lanthorn Tower desde el East wall        0323 1401 Entrando a ver las joyas de la corona

En una de ellas está la reproducción del diamante Cullinan, el más grande encontrado en el mundo, concretamente en una mina sudafricana.

Acabamos entrando a ver las joyas de la corona, custodiadas en el edificio del reloj (foto  de arriba). La mayor colección de joyas del mundo está expuesta en unas vitrinas que se recorren montados en una cinta transportadora como las de los largos pasillos aeroportuarios, para evitar que la gente se detenga mucho, ante la atenta mirada de los beefeaters. Entre lo más importante del tesoro tenemos la corona de oro macizo de San Eduardo, la corona imperial india de seiscientos diamantes, y el cetro real, que porta el mayor diamante tallado del mundo, la Estrella de África, hecho con el mayor de los ciento cincuenta trozos en que se dividió el diamante Cullinan.

0323 1434 De to la vida     0323 1437 Los cuervos reales

Vamos a ver a los cuervos de la Torre, de los que se dice que si un día abandonan este lugar, desaparecería la monarquía inglesa. Para que eso no suceda, ya se encargan los beefeater de mantenerles las alas recortaditas. Mientras vemos a los cuervos, empieza a llover.

Salimos de la Torre, y nos dirigimos al Tower Bridge (Puente de la Torre), que está al lado. Usamos nuestro segundo pase 2por1 para pagar las entradas y hacemos la visita al interior del puente (6 £ los dos).

http://www.towerbridge.org.uk/TBE/ES/index.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/Puente_de_la_Torre

0323 1448 Tower bridge

Gran proeza de la arquitectura y la técnica en su época, sus dos tableros basculantes de mil cien toneladas se levantan para permitir el acceso de barcos al Upper Pool, el dique situado entre el Tower Bridge y el London Bridge. La piedra que recubre sus dos torres neogóticas en realidad es un revestimiento del entramado de acero que soporta toda la estructura del puente.

Una vez pasada la entrada, se coge un ascensor en la base de la torre norte del puente, la más cercana a la Torre de Londres, y se sube hasta arriba, donde se proyecta un audiovisual sobre la historia del puente, luego se recorre la pasarela elevada entre las dos torres, con buenas vistas del Támesis hacia el este y los edificios colindantes (foto izquierda), hasta llegar a la otra torre, donde se proyecta otro audiovisual. Luego se vuelve por la otra pasarela con vistas hacia el lado oeste del río, donde está anclado como museo el buque de guerra HMS Belfast, después de prestar servicios en la II Guerra Mundial y en la de Corea, entre otras (foto derecha). En una de las orillas del río, muy cerca del puente,  está el nuevo ayuntamiento de Londres, otra de las creaciones de Norman Foster (foto inferior). Aparte de las vistas, a lo largo de las pasarelas hay fotos y paneles que explican la historia del puente.

0323 1505 Thamesis este     0323 1541 Thamesis oeste. Sant Paul

0323 1541 Ayuntamiento, de Norman Foster

Bajamos luego a la antigua sala de máquinas, de cuando todo el mecanismo del puente funcionaba a través de dispositivos hidráulicos y de vapor (así fue hasta 1976). Muy interesante esta parte de la visita para mí, que me encantan todos estos temas de la ingeniería.

Está todo muy bien explicado.

0323 1556 Sala de máquinas    0323 1603 Sala de mandos

Hacemos una productiva visita a la tienda de recuerdos (un boli de cuatro colores, qué recuerdos de doña Alicia y el Bic del Trancón Muelas) y mando una postal a la oficina. Al salir del puente vuelve a llover.

Echamos a andar con intención de buscar algún sitio para comer, pero en uno que entramos nos parece que no tienen muchas ganas de atender y nos piramos. Seguimos andando hasta la estación de <London Bridge>. Una larga caminata bajo la lluvia y con bastante frío (y lo que es peor, con hambre).

Nos bajamos en <Charing Cross>, para ir a Trafalgar square y entrar a la National Gallery, pero Marina no tiene muchas ganas de museos y entramos en la iglesia de St.Martin in the Fields, famosa por los conciertos que se celebran en su interior. De hecho, cuando entramos están ensayando y poco menos que nos echan.

Nuevo recorrido en metro de <Leicester Square><Knightsbridge>, para hacer la imprescindible visita a los famosos almacenes Harrod’s, propiedad del millonario egipcio Al-Fayed, como atestiguan su figura en cera a la entrada de los almacenes, y su busto en forma de faraón repetido hasta la saciedad por todo el Egyptian Hall, toda una planta transformada en templo egipcio por obra y gracia de la megalomanía de su propietario.

0323 1855 Harrods         0323 1913 Egyptian hall, ground floor

En las escaleras cercanas a la entrada principal hay una estatua de lo más cursi de Diana de Gales y Dodi Al-Fayed, hijo del dueño de los almacenes, sobre un pedestal que dice: INNOCENT VICTIMS. Fallecidos ambos en París, en las circunstancias que todos recordamos, la escultura los representa con una paloma en las manos,0323 1907 Kitsch funerario y en actitud de ir los tres a emprender el vuelo (¿hacia el cielo?). Subiendo las escaleras, detrás de la escultura, hay un libro de firmas bajo una placa en la que se puede leer “… Diana … and Dodi …, killed on the 31 August 1997”. Sin comentarios. No me puedo resistir a escribir en el libro el mensaje que a la cuñada le hubiera gustado dejar.

Empezamos nuestra visita por la planta superior, donde se encuentra la sección de deportes, y me quedo sorprendido de ver los precios que tienen las camisetas de equipos de fútbol. Están a 45 £, precio bastante bueno al cambio actual. Total, que me agencio la de España y un polo de manga larga de la selección inglesa de rugby. Me quedo con las ganas de llevarme también la albiceleste, pero ya es mucha tela y la dejo. Salimos de la zona de deportes y pasamos por la zona de moda, con unos amplios pasillos y separado claramente por las distintas firmas de ropa. Me parece un poco elitista toda esta planta y el almacén en general.

No nos entretenemos mucho en la ropa porque no tiene pinta de que vayamos a encontrar ninguna ganga y nos vamos a las tiendas de alimentación a ver si vemos alguna 0323 1916 CafeTería bomboneríadelicatessen o algún alimento curioso.

Tiene una sección de café e infusiones y bombonería-chocolatería bastante maja (foto  derecha). Damos una vuelta por la tienda de alimentación pero no compramos nada.

Cogemos el bus 14 hasta Trocadero y nos metemos por las calles de Chinatown con intención de cenar en alguno de los muchos restaurantes que hay. Por los carteles vemos que se puede cenar por 8 ó 9 £, pero aparte de que ninguno nos llama mucho la atención, hace mucho frío y nos entran unas ganas locas de irnos para el hotel, así es que cogemos el 19, pasamos por nuestro badulake de cabecera para comprar unas samosas, unas sidras irlandesas y alguna cosa más y cenamos en nuestra acogedora habitación, viendo en la tele un episodio de “Law and order”.

Hasta aquí el relato del domingo y el lunes. En la próxima entrega, el martes y el miércoles, la visita a la Abadía de Westminster, el Museo Británico, la Catedral de San Pablo… y la cena en St. George’s Tavern, un pub londinense de los de toda la vida.

Os dejo viendo las arcaicas tripas de un London Taxi, modelo Fairway (en fabricación desde 1989 hasta 1997). El motor es un pedazo de Nissan 2.7 y parece que ya se ha cansado de dar vueltas.

0323 1936 Boqueando

(para ir a la 2ª parte del relato, pincha aquí)

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Arquitectura negra y Cabrito en Guadalajara (mayo-2010)

 

Un día de mayo, decidimos que nos íbamos a ir de fin de semana a una casa rural para probar qué tal era eso de viajar con la enana jugando en campo ajeno. O sea, algo que no fuera ir a la Casa Grande de Sotillo ni a la de Mariano el Ricardete en las Casas de Don Pedro.

Puestos a buscar un sitio no muy lejano, nos decidimos por una zona próxima a Madrid pero donde no habíamos estado nunca, la de los pueblos de la sierra de Guadalajara en la zona llamada de la Arquitectura Negra. Después de varias búsquedas por internet y llamadas de teléfono, acabamos reservando una casa en el pueblo de Monasterio, que aunque no pertenece a los pueblos de la Arquitectura Negra, es un buen punto de partida para recorrerlos. Y así arranca el relato de nuestro fin de semana.

0530 1304 Serranía de Guadalajara  0529 1849 Pizarras en Majaelrayo

Viernes

El viernes por la tarde, con todo cargado en el coche y cada uno en su puesto, Irene se encarga de demostrar quién manda allí, haciéndonos volver a casa con lo inconsolable de sus llantos. Al final llegamos a un acuerdo, ella se estará calladita a cambio de que Marina vaya cantándola todo el camino.

En más o menos hora y media, y siguiendo las indicaciones que nos dieron desde la casa, llegamos a Monasterio, que visto desde las curvas de la carretera que entra al pueblo, hundido en el valle del río Aliendre, recuerda un poco a Caspueñas, visto desde la curva del codo.

0530 1320 Monasterio

Nada más llegar al pueblo, sale a nuestro encuentro Mikel, uno de los dueños (creo) de la Casa rural El majuelo, que nos guía hasta ella, aunque no tiene pérdida; al entrar a Monasterio casi te topas con ella. Nos indica por donde descargar el equipaje y dónde podemos aparcar el coche.

Nos enseña la vivienda, que tiene la calefacción puesta, y nos explica el funcionamiento de todo. La casa en realidad son tres viviendas adosadas de tres plantas (baja y dos más), que aunque yo creo que son de nueva construcción, intentan dar el pego de estar en el pueblo de toda la vida, con su preciosa fachada de piedra, sus ventanas de madera y sus rejas de forja.

0530 1220 Casas rurales

En la planta baja está la cocina-salón-comedor. Las cocinas de las tres casas se comunican por lo que, en caso de ir un grupo numeroso, se pueden tener dos o hasta tres casas unidas. En la mesa de obra que hace de cocina tenemos un fregadero y una vitrocerámica, debajo una mininevera y encima un microondas. Al lado, sobre un pupitre de colegio, hay una minúscula tele conectada a un DVD-TDT, orientada al salón-comedor, donde tenemos una mesa y cuatro sillas. Además, hay un sofá-cama. En el techo tenemos los clásicos troncos vistos imitando vigas.

En cada una de las dos plantas siguientes hay una habitación grande con baño, pequeñito pero muy bien decorado, con la ducha separada con un tabique de pavés, paredes de gresite, etc.

0528 2219 El majuelo   0528 2225 Habitación, baño y escalera

En la habitación de la primera planta nos han preparado la cuna para Irene. Una de esas desmontables de viaje, con su colchón, sábanas, mantas, etcétera. Más que de sobra para que nuestra nena duerma un par de noches. En la foto de abajo la podemos ver tomando medidas a la cuna.

0530 1240 Servicio de El majuelo   0528 2225 Habitación primera planta

En la última planta está la que será la habitación de Bea y Óscar, que llegan mañana. Con el techo haciendo las dos aguas del tejado y su buhardilla con vistas al río. Tiene su encanto.

Nos acomodamos en la casa y cenamos algo.

Sábado

Desayunamos y esperamos a que lleguen Bea y Óscar para empezar nuestra ruta por los pueblos de la Arquitectura negra.

El nombre de Arquitectura negra se debe al característico color de las casas de la zona, construidas con lajas de pizarra y otro tipo de piedras oscuras, intercaladas con otra piedra de color rojizo, lo que le da aún más atractivo. Las cubiertas de las casas, hechas también en pizarra, suelen ser a dos aguas con la curiosidad de cruzarse en la cumbrera, quedando algo parecido al lomo de un dinosaurio.

0529 1316B Umbralejo

Nuestra primera escala es Umbralejo, un pueblo curioso, pues fue abandonado por la emigración a principios de los setenta y años después se ha reconstruido como prototipo de lo que sería un pueblo negro muchos años atrás. Hay que dejar el coche en un aparcamiento que está a cinco minutos del pueblo caminando por un terreno un poco incómodo. El pueblo no está habitado, y se utiliza para acoger a grupos de alumnos de escuelas e institutos durante la semana y turistas los fines de semana, pero, ojo, no hay ni bares ni restaurantes. El aliciente de Umbralejo es darse una vuelta por sus tranquilas calles libres de coches y ruidos, admirando la arquitectura de la pizarra y la sierra y pinares que rodean al pueblo.

0529 1307B Umbralejo     0529 1311 Umbralejo

De Umbralejo nos vamos a Valverde de los arroyos, infestado de domingueros como nosotros. Solo se permite el acceso con vehículo a los residentes y hay que dejar el coche en un aparcamiento junto al pueblo, donde cuesta encontrar sitio.

0529 1412 Valverde de los arroyos

Aparte de lo atractivo del propio pueblo, casi lo más interesante de Valverde son las Chorreras de Despeñalagua, una serie de cascadas encadenadas de más de cien metros de caída, origen del río Sorbe. Según nos dicen, en media hora caminando por un sendero que sale del pueblo podíamos haberlas visto, además en su apogeo primaveral, pero ir cargando con una niña de dos meses nos tira para atrás. Veníamos preparados con la mochila portabebés, pero no ha habido forma de meter a Irene en ella sin que se hinche a llorar; vamos, que se niega en redondo a meterse en semejante artilugio. En fin, lo dejaremos para otro año. Lo que no puede esperar más es la comida, que ya va siendo hora, y tras echar el ojo a la carta de un par de restaurantes, nos decidimos por uno que hay detrás de la iglesia. Se trata del Mesón Los cantos

0529 1636 Los Cantos

Pedimos mesa y, tras esperar un ratillo, subimos al comedor que está en la planta alta. Otro bonito sitio, con el techo abuhardillado cubierto de madera. Da la impresión de ser un negocio familiar, el trato es muy agradable, el servicio muy bueno y los platos caseros.

0529 1616 Los Cantos      0529 1614 Los Cantos, en Valverde de los Arroyos

De primero yo me pido unas Judías de puchero (4 €), buenísimas. Marina pide unas Croquetas caseras (7 €) que nos comemos entre todos, porque aparte de ser la ración generosa, están de maravilla, con sus buenos tropezones de jamón. Óscar está de antojo y pide de primero unos Huevos de corral con patatas (7 €), lo mismo que yo de segundo. Están buenos sin más, no aprecio la “corralería” por ningún sitio, aparte de que la estética no es muy buena (a mí personalmente me gustan más desparramados).

LOS CANTOS Judías de puchero 2010-05  LOS CANTOS Croquetas caseras 2010-05  LOS CANTOS Huevos de corral con patatas 2010-05

Bea y Óscar piden de segundo Lomo de cerdo con pimientos (9 €). La ración abundante, pero las patatas fritas que lo acompañan, como las que vienen con los huevos, están pidiendo a gritos un cambio de aceite. Marina pide Costillas de cerdo asadas (10 €), muy buenas aunque grasientas como suele ser habitual en este plato, lo haga quien lo haga. Los postres caseros (3,50 € cualquiera de ellos), también muy buenos. Si añadimos que el agua mineral es una de mis preferidas, Agua de Mondariz, puedo decir que recomiendo el sitio para comer si se está por la zona.

LOS CANTOS Lomo de cerdo con pimientos 2010-05  LOS CANTOS Costillas de cerdo asadas 2010-05  LOS CANTOS Postres 2010-05 (Tarta de chocolate con nueces; Tarta de queso con arándanos; Cuajada con miel)

Damos una vuelta por el pueblo y salimos para Majaelrayo, haciendo una parada para el avituallamiento de Irene cuando a ella le da la gana.

0529 1738 Escala entre Valverde y Majaelrayo

El pueblo es uno más de los de la Arquitectura negra, con la curiosidad de ser donde vivía el cabrero que hizo el anuncio aquel del Mitsubishi Montero que no sabía que Franco había muerto (curiosamente, el pobre hombre falleció a la semana siguiente). Tanto los que no os acordéis de él como los que queráis recordarlo, podéis pinchar este enlace:

http://www.lacronica.net/articulo.asp?idarticulo=37619

Nos sentamos en la terraza del bar ¿Abracadabra? y nos tomamos algo. Muy peculiar la camarera, por cierto. La foto que sigue es la del ayuntamiento de Majaelrayo.

0529 1848 Ayuntamiento de Majaelrayo

     0529 2035 Ciudad encantada de Tamajón

Volviendo ya hacia Monasterio, hacemos una parada en la Ciudad encantada de Tamajón (foto de arriba), con formaciones rocosas parecidas a las de Cuenca. A un lado vemos que desde una zona donde las rocas forman una especie de ruedo llega música y jolgorio, y dentro de ese ruedo hay unas cuantas tiendas de campaña de aspecto medieval, como si alojaran a los Reyes Católicos esperando entrar en Granada. Nos acercamos y resulta que se está celebrando una boda vikinga, con la gente vestida al estilo de Flake, bebiendo en cuernos, etcétera. Menudas cogorzas llevan los elementos. En esto Irene empieza a ponerse mal, no para de llorar y nos vamos para la casa en busca de un poco de tranquilidad para ella… y para nosotros. Al calor del hogar (aunque hoy no hay calefacción) conseguimos controlar la situación. Cenamos y nos hacemos unos pelotis en El majuelo.

Domingo

Desayunamos en la casa, bastante tarde, recogemos y damos una vuelta por Monasterio, consiguiendo que Irene, por fin, estrene la mochila (foto).

0530 1103 Desayuno en El majuelo 0530 1218B Monasterio

Salimos para Cogolludo, aparcando en la plaza donde está el Palacio de los Duques de Medinaceli, con su maciza fachada renacentista. Sorprende encontrar en un pueblo que no llega a los mil habitantes un edificio de ese empaque, pero imagino que en otros tiempos tuvo su importancia.

0530 1318 Convoy sin luces 0530 1643 Palacio de los Duques de Medinaceli

Subimos a ver los restos del castillo (bueno, al castillo subo yo solo, los demás esperan en la iglesia) para hacer tiempo y hambre para hincar el colmillo al cabrito que tenemos reservado para las dos y media. Desde arriba se controla todo el pueblo.

0530 1403B Yo solo en el castillo 0530 1403 Los Cortezas y mis niñas en Cogolludo

Volvemos a bajar a la Plaza Mayor y nos dirigimos ya a nuestro objetivo en Cogolludo, el Restaurante Hermanos Martínez

Este restaurante, que me recomendó hace unos meses Fernando, mi peluquero y amigo, está en la parte de la plaza totalmente opuesta al Palacio. Tomamos algo en el bar de abajo y subimos al restaurante, al que se accede por unas escaleras. Es un salón enorme, lleno de mesas con sillas de madera. Decoración de lo más clásico, como la carta. Aquí se viene a comer cabrito, y los demás platos de la carta son distracciones para esa rara especie dentro de la raza humana a la que le repele todo lo que huela a ovejuno, entre los que se encuentra Marina. Hermanos Martínez no tiene página web, ni falta que le hace, el boca-oreja funciona perfectamente en garitos como este, que es uno de esos restaurantes a los que todos los fines de semana llegan decenas de personas (la mayoría de ellas desde Madrid) al reclamo del mencionado cabrito.

HERMANOS MARTÍNEZ Carta 2 2010-05  0530 1630 Hermanos Martínez en Cogolludo  HERMANOS MARTÍNEZ Carta 2010-05

Nosotros, una vez sentados a la mesa, avisamos que habíamos reservado cabrito para cuatro, pero solo lo vamos a comer dos. Nos dicen que no hay ningún problema y Marina y Bea piden otros segundos, pero a la hora de la verdad nos plantan en la mesa el medio cabrito. Lo acompaña una fuente de ensalada. El pobre animal está exquisito y conseguimos hacernos con él entre Óscar y yo. No queda ni el hueso.

        0530 1448 Cabrito en Cogolludo

Marina ha pedido solomillo de cerdo y Bea filete de ternera. Platos de andar por casa sin mayor comentario a la sombra de don Cabrín Cabrate. Por cierto, y todo sea dicho, el asado aquí más caro y no mejor que, por ejemplo,  en Casa Santos, de Valdemanco, del que hablaré cualquier día de estos.

HERMANOS MARTÍNEZ Filete de ternera 2010-05 HERMANOS MARTÍNEZ Solomillo de ibérico 2010-05 HERMANOS MARTÍNEZ Postres 2010-05

Después vienen los postres, alguno de ellos caseros, como los Bizcochos borrachos que pido yo. Rematamos con unos cafelitos y unos chupitos (que si no los pide Óscar no los ponen) y a sentarnos un ratito en la plaza a reposar la comida.

0530 1346 Cogolludo

No sé cómo ni por qué, pero el caso es que acabamos todos tomando café en La Cueva, antes de volver a casa.

Y así acaba nuestro fin de semana por el norte de Guadalajara. Irene se ha portado muy bien, quitando dos o tres berrinches. Tranquilidad, podemos seguir viajando.

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¡Hola, gente! Aquí mundochurrillo desde WordPress

Hola, amig@s. Como veis, y no por voluntad propia, sino como única forma de supervivencia, mundochurrillo se ha mudado de Windows Live a WordPress. De esta forma, os podremos seguir dando la brasa con nuestras andanzas por el mundo.

Si echais un vistazo a todos los posts publicados anteriormente, veréis que en las cajas de la mudanza desde Windows Live hasta aquí, las cosas se han desordenado un poco, sobre todo las fotos. Intentaremos irlo solucionando poco a poco, a medida que vayamos pillando el tranquillo de la edición y/o “maquetación” en este nuevo alojamiento para hacerlo un poco presentable.

¡¡Importante!! Si llegáis a este blog desde un buscador… Si habéis aparecido aquí buscando información de un restaurante, hotel, lugar, etc… volved a poner el objeto de la búsqueda en el buscador propio del blog que tenéis arriba a la derecha de esta página y os llevará al artículo donde se hable de ello. Los comentarios que dejéis serán bienvenidos.

Nada más, sólo daros las gracias si habéis llegado leyendo hasta este punto…

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Trabajando en la România, 2ª parte (junio-2009)

(pincha aquí para ir a la 1ª parte)

Jueves, 25 de junio (Periprava)

Lo primero que hacemos al empezar la jornada es recopilar personal y colgar la campana. Los primeros que se agarran son los dueños, qué buena gente.

A lo largo del día instalamos y probamos el horno y alguna cosa más.

Paco (otro nombre ficticio, como todos los que están escritos en cursiva), el padre de Enrique, está por allí por la obra dando vueltas y se para bastante a hablar con nosotros. En una de estas, nos cuenta cómo empezó con el negocio constructor- inmobiliario, comprando unos terrenos en Lanzarote, luego construyendo; de esos salieron otros y así llevan catorce años viviendo en la isla, con grandes beneficios a lo que parece. Hablamos del Ironman que vivimos Marina y yo el año pasado cuando estuvimos en Lanzarote, y de otras cosas de la isla.

Antes de cenar me voy yo solo a dar un paseo por el lado desconocido, el más alejado del Danubio, al que nunca va nadie, y me encuentro con un montón de barracones como el que estamos habitando y trabajando nosotros, pero en mucho peor estado. Se ve antigua maquinaria abandonada y tiene todo un aspecto un poco fantasmagórico.

0625 2006 Córvidos en Periprava   0625 2017 Barracones del más allá

0625 2020 Abandono   0625 2017 Barracones establo

Estoy por allí dando vueltas hasta que Alfonso me da un toque al móvil para decirme que se va con los carpinteros a cenar. Cuando llego me encuentro con el sorpresón de que Antonio se ha metido en la cocina y ha hecho un huevo frito para cada uno. Resulta increíble cómo la comida más sencilla y campesina se puede convertir en un auténtico manjar, según las circunstancias.

0625 2037 Huevo frito

Por la noche, Alfonso me cuenta que le han dicho por teléfono desde su casa que se ha muerto Michael Jackson. No le hago mucho caso, pienso que no se habrá enterado bien o que será alguna broma macabra. La verdad es que aquí no nos enteramos de nada, estamos en el culo del mundo.

Viernes, 26 de junio (Periprava)

A lo largo de la mañana lo tenemos ya todo instalado a falta de la lavandería, que está en un edificio aparte. Cuando el electricista nos da tensión para poder probar el lavavajillas, hay problemas. La bomba de lavado hace un ruido que no me gusta nada. Estamos en el culo del mundo, sin posibilidad de conseguir repuestos ni tiempo para que nos lo manden desde España, así que me lío a desmontar la bomba y me encuentro con una cucharilla rozando contra las aspas de la bomba (el lavavajillas era de segunda mano). Le extirpo la cucharilla y se queda como nuevo. Qué alivio.

Después de comer metemos la lavadora y la secadora en la lavandería, con la ayuda de la excavadora y la tropa y a lo largo de la tarde dejamos conectada y probada la secadora y el centro de planchado. La lavadora no se puede probar porque faltan las tomas de agua.

0626 1936 Hotel     Edificio de lavandería (izquierda) y hotel (derecha)

Comentario aparte merecen las mangueras de alimentación que ha metido el electricista para las máquinas de lavandería. En lugar de tener cinco cables (las tres fases, neutro y tierra), tienen cuatro cables y una lámina de chapa que va enrollada entre las capas de aislamiento de la manguera. Esa chapa se conecta al chasis de las máquinas haciendo de conductor a tierra.

0626 1022 AR Andamio rumano, señor Pepe y el 'italiano'   Esto, aunque no lo parezca, es un andamio

Nos damos una ducha y vamos con Juan y Enrique a Periprava, en el cochecito de golf eléctrico en el que vinimos desde el embarcadero el primer día. Periprava es el núcleo habitado más cercano al sitio en que nos encontramos, a unos diez minutos en coche por los caminos de tierra del primer día (pinchar aquí para ver vídeo). Es el lugar al que llegan los ferrys procedentes de Tulcea dos veces por semana. Precisamente cuando llegamos a Periprava se ve que acaba de llegar “el vapor”, que es como llaman aquí al barco que los comunica con la civilización. Hay gran actividad en el embarcadero, con varios tractores con remolque (que hacen las veces de camiones o furgonetas) esperando cargar las mercancías que vienen en el barco (foto). Nosotros, por la calle principal (siempre de arena), que es la que partiendo del embarcadero se adentra en el pueblo, nos dirigimos a lo que parece ser el único bar de Periprava, dejando a un lado del camino el puesto de policía de fronteras, la destartalada oficina de correos (foto), y la iglesia ortodoxa, con sus cubiertas de zinc. El bar tiene, en un recinto aparte, tienda de todo un poco. Nos pedimos una cervezas (de medio litro, por supuesto (foto)) y vamos a dar una vuelta caminando por el pueblo, viendo sus peculiares construcciones, con los tejados realizados con la misma gruesa capa de esa especie de cañizo con el que está cubierto lo que será el hotel donde estamos trabajando.

0626 2007 Periprava  0626 2033 Correos

0626 2013 Periprava  0626 2025 Periprava

Hay algún ternero por aquí y por allá y varios caballos sueltos como los que vi dos noches atrás trotando junto al futuro hotel. En una calle paralela al bar en la que al parecer hay otra tienda, vemos descargar uno de los tractores que habíamos visto cargando mercancías en el embarcadero. Hay un montón de niños saltando arriba y abajo del remolque.

0626 2027 Caballos en Periprava  0626 2028 Llega el pedido  0626 2032 Periprava

Volvemos al bar rodeando la iglesia, a la que las chapas de zinc que la cubren dan un curioso aspecto. Montamos en el cochecito y volvemos hacia la cárcel-hotel. Al pasar por el embarcadero (no el de Periprava, sino el nuestro, donde llegamos el martes), llega Marius en la barca con más gente y la comida que han pedido los carpinteros. Chorizos, cerveza, galletas… un montón de bolsas. No es que sea muy importante, porque nos vamos mañana y a ellos todavía les quedan días aquí, pero nadie nos ha dicho que se podían pedir cosas.

Llegamos por fin al comedor, donde Antonio está terminando su gran obra, patatas a lo pobre y una tortilla francesa para cada uno. Sacamos nuestro jamón de la nevera, alguien saca queso, también hay salchichón o algo así, y cerveza. En fin, que nos montamos lo más parecido que hemos hecho aquí a una cena a la española. Estamos tan contentos con nuestro festín.

    0626 2111 Los Antonios      0626 2123 Cena a la española

Cuando estamos acabando aparecen los fontaneros rumanos, que nos han terminado las instalaciones necesarias para probar la lavadora con material que les ha llegado en el “vapor” que había llegado a Tulcea. Unos monstruos.

Sábado, 27 de junio (Periprava > Tulcea > Bucarest)

Nos dirigimos a la lavandería para probar la lavadora, que es lo único que nos queda por hacer, y al ponerla en marcha nos da un fallo de sensor de temperatura. Después de un momento de nerviosismo, decido quitar la tapa trasera para comprobar si hay algún cable suelto y así es. El terminal que llega al sensor de temperatura del agua, está suelto, por lo que la placa entiende que el sensor no está. Lo conectamos y a funcionar. Explicamos el funcionamiento de todas las máquinas a la chica que se va a quedar a cargo y empiezan a meternos prisa para que nos larguemos, porque con nosotros, Marius tiene que llevar a Tulcea a otra persona que ha venido a tomar medidas para fabricar las mosquiteras (¡a buenas horas!).

Recogemos todo (ropa, herramienta y materiales sobrantes) lo más rápido que podemos, nos despedimos de la gente y a las once y media estamos montados en la lancha, camino de la civilización.

Hoy, al ser de día, podemos ver mejor las orillas del Danubio, aunque tampoco haya mucho que ver. Vamos los dos solos en la parte trasera descubierta de la barca y en la cabina Marius fuma que te fuma, con el de las mosquiteras. (Pincha aquí para ver vídeo grabado por Alfonsinho81)

A la media hora de salir dejamos a la izquierda, en la orilla rumana, Chilia Veche (foto izquierda), y enfrente, en la orilla ucraniana, Killya (foto derecha), localidad con industrioso puerto.

0627 1158 Chilia veche   0627 1201 Kiliia (Ucrania)

Durante dos horas recorremos el Danubio, dejando en sus verdes orillas grupos aislados de gente con pinta de estar pasando el día, con sus mesitas, sillas y neveras. En todos los grupos hay siempre alguien pescando.

Antes de llegar a los meandros cercanos a Tulcea, tomamos un atajo por un canal que nos lleva allí directamente. En las orillas de este canal, la vegetación es mucho más espesa, con árboles con grandes ramas dando sombra al canal. Este canal, que transcurre por territorio ya totalmente rumano, está plagado de gente en las orillas, o con barcas de pesca. Incluso, nos cruzamos con algún barco turístico.

Por fin llegamos a Tulcea, donde al desembarcar se acerca un tipo con pintas sospechosas (como los gitanos rumanos que podrías encontrar engorrinando cristales en cualquier semáforo de Madrid), con la intención de llevarnos el equipaje. Ante la duda de si es también operario de la empresa, porque Marius no le espanta, le dejo que lleve mi maleta. Alfonso y yo nos vamos mirando extrañados en el trayecto hasta el aparcamiento donde al rato llega Adrian. Cuando cargamos el equipaje en el coche, Marius le larga con cajas destempladas, con lo que se confirma que son vagabundos en busca de propina. Propina que, ante la duda, no le hemos dado, claro.

Nos despedimos de Marius y montamos en el coche con Adrian y, tras decidir que esperamos llegar a Bucarest para comer, nos dirigimos a una gasolinera para comprar alguna bebida y repostar. Cuando voy a pagar la bebida me doy cuenta que no llevo la cartera, ¡mierda, el tío del embarcadero me la ha bailao! Búsqueda desesperada por todos los bolsillos, mochila, suelo del Terrano, y nada, no aparece. Lo único seguro es que a la lancha subí con ella. Adrian llama a Marius para ver si la ha visto por el barco, pero ha salido a comprar unas cosas y tardará un rato en volver.

¡Joder, joder, joder! Casi todos los mil euros que llevaba para gastos, todas las tarjetas, documentación…

Al rato llama Marius, Adrian descuelga y, tras un instante de suspense en el que no sé lo que Marius le está contando, Adrian pronuncia las dos palabras que más alegría me ha dado escuchar en mucho tiempo: “¡Bravo, Marius!”, luego siguen hablando un rato. Resulta que se me había caído mientras iba sentado en la parte trasera de la barca (foto), y se la ha encontrado justo al lado del motor fuera borda, o sea, a un tris de caerse al agua. De hecho, cuando vamos a por ella Marius me la entrega empapada de las salpicaduras del río.

0627 1232 Danubio

En fin, que tras este paréntesis que nos ha hecho perder media hora, emprendemos camino hacia Bucarest.

No muy alejados de Tulcea, en unas curvas de la carretera, hay algo muy curioso. A ambos lados de la carretera, hay varios vendedores ambulantes vendiendo miel, en botes de cristal sin etiqueta. Una miel casi transparente. Hasta aquí todo podría ser normal, de no ser porque llevan la fábrica a cuestas. Esto es, detrás de cada vendedor hay un camión enorme, con los laterales pintados de colorines, con miles de abejas revoloteando alrededor. ¡Son camiones colmena! Increíble. Lástima no haber podido hacer una foto.

Seguimos viaje y, al cruzar el puente de peaje sobre el Danubio, empezamos a ver a las orillas de la carretera hombres con los brazos abiertos, como si quisieran abrazarnos. Nada más lejos de la realidad. Son pescadores que, furtivamente, anuncian su mercancía, separando las manos, como queriendo indicar el gran tamaño de sus pesquisas.

Se va haciendo tarde y decidimos parar a comer en Slobozia, a ciento veinte kilómetros aún de Bucarest. Es una ciudad de un tamaño importante en comparación con el resto de las encontradas por el camino.

Paramos en todo el centro de la ciudad, en un sitio llamado Fast food Central. Nos sentamos en la terraza y comemos unos sarmale (foto izquierda), que son una especie de canelones de carne pero enrollados en hojas de parra. Los sirven con nata agria. Luego compartimos una pizza y, de postre, Alfonso y yo nos comemos un poponas (foto derecha), una cosa enorme hecha de una masa parecida al pan de los chinos, ese frito, con nata por encima. Una bomba, vamos.

0627 1601 Sarmale      0627 1649 Papanasi

El postre nos lo hemos tenido que tomar dentro, porque ha empezado a llover. Lluvia que es torrencial cuando abandonamos el restaurante sobre las seis menos cuarto.

De camino a Bucarest y con Alfonso dormido la mayor parte del camino, Adrian me va relatando cosas de su vida y del pasado comunista de Rumanía. De cómo y por qué pudo probar la Coca-Cola cuando en Rumanía nadie sabía qué era eso. De cómo la revolución popular acabó (literalmente) con Ceaucescu en la Navidad del ochentainueve (aquí un enlace muy recomendable). De la difícil transformación del comunismo al capitalismo, que finalmente le obligó a emigrar a España en los noventa. De cómo apareció en Canarias y cómo allí conoció a la gente de C.I., y cómo consiguió convencerlos de que invirtieran en Rumanía. De su mujer húngara y su hija, de su empresa de taxis, etc, etc. En la versión que me guardo de este relato lo que aquí resumo en un párrafo son dos páginas, pero no quiero aburrir al personal más de lo que ya lo hago.

Finalmente llegamos a Bucarest, al hotel NH, donde nos alojaremos hasta mañana por gentileza de estos señores de C.I.. Son ya las siete de la tarde. Como digo en mi opinión en Ciao, desde que pasas la puerta del hotel, es como si entraras en cualquier NH de España (fotos).

            0628 1300 NH Bucarest         0627 1920 NH Bucarest

La habitación muy bien, y, nada más encender la tele, lo primero que vemos es un especial de Michael Jackson. O sea, que va a ser que era verdad. Que el pobre hombre parece ser que ha fallecido de una sobredosis de no-sé-qué administrada por su propio médico. Y zappeando, zappeando, aparece por nuestra tele Lina Morgan en Cine de barrio, y corridas de toros en Canal Sur.

Como andábamos con la tontería de comer carne de oso, por el camino Adrian ha reservado mesa en el restaurante Burebista, y después de darnos una duchita nos reunimos con él en la recepción y vamos para allá dando un tranquilo paseo de un cuarto de hora por Bucarest, pasando por calles con edificios antiguos, como de época de entreguerras, y todo tiene un tono gris que me sigue recordando a Lisboa (foto del Bulevardul Hristo Botev).

0627 2019 Bulevardul Hristo Botev

Aparte de los tendidos de cables necesarios para el funcionamiento de estos vehículos, hay otros que afean bastante la ciudad, y son los de las compañías de telefonía e internet. Según me explica Adrian, las compañías realizan los tendidos dejando los cables enrollados en postes cercanos a las viviendas, llevándolos hasta cada vivienda si finalmente se contratan sus servicios.

0628 1236 Cables en Piata Unirii              0627 2029 AR Hotel Intercontinental

Pasando junto al Teatro Nacional y dejando a un lado la impresionante mole del Hotel Intercontinental (foto derecha), llegamos al restaurante Burebista, que debe su nombre a un antiguo caudillo de la Dacia, una de las regiones que originó Rumanía, que luchó contra los invasores romanos en el siglo I antes de Cristo.

Nos sentamos en una preciosa terraza cubierta de árboles. Hay unos músicos dando la brasa por las mesas con violines y demás, y las camareras llevan lo que parece un traje regional antiguo, imagino que también de la región dacia. No sé si son guapas, pero me da la impresión de que ellas se creen que lo son.

Aparte de lo del oso, el restaurante está especializado en todo tipo de carne de caza, y pedimos un entrante (foto izquierda)que consiste en una especie de surtido de patés de faisán, jabalí, venado, pato, y algo más que no recuerdo y, de segundo, “Urs Sermisegutsa”, o sea, Carne de oso en salsa (foto derecha). Y, para beber, el más mortal de los errores. Adrian dice a la camarera que nos traiga una botella de vino tinto a su elección.

0627 2052 Entrante (ciervo, jabalí, pato...)   0627 2042 Carta oso en Burevista   0627 2131 Urs

Nos traen el primero a compartir, y está todo, o casi todo, bastante bueno. El segundo, que es el motivo de nuestra visita, defrauda un poco, a pesar de una presentación excelente. No es que la carne de oso esté mala, es que tiene tanta pimienta que el sabor apenas se percibe. De postre pido crepes Suzette y los demás me secundan cuando les explico lo que es.

Flambeados in situ (foto), como mandan los cánones, están muy buenos.

0627 2223 Suzette Pedimos la cuenta y entonces viene el lío, por dos motivos. El servicio no está incluído, lo que supone pagar un diez por ciento más de los 553 lei (132 €) que ya nos parecen un poco descabellados, teniendo en cuenta los precios de la carta no nos habían parecido muy caros. Y es que el otro motivo del lío es la botella de vino, que a lo tonto se nos ha puesto en más de veintiséis euros al cambio, con el rollo de “pon el vino que quieras”. Como a Adrian le invitamos nosotros a cenar, nos dice que la propina la paga él, pero se enzarza en una discusión con la camarera por lo de la botella de vino de forma que acaba dándola diez o veinte lei, ya no recuerdo, de propina, y salimos tarifando. Ha estado todo perfecto menos el final, que tristemente, es lo que queda en el recuerdo.

Intentando olvidar la movida, volvemos al hotel dando un paseo por la Plaza Universitatii y el bulevar Maghero-Batrianu, pasando por el Cocor, un edificio con las paredes llenas de cambiantes anuncios luminosos, y que parece ser un centro comercial de lujo.

0627 2313 Ministerio de agricultura    0627 2325 Cocor luxury store en Bvdl. Magheru-Batrianu

Antes de las doce estamos en el hotel, donde damos poca guerra. En algún canal están echando “Nos miran”, con Carmelo Gómez.

Domingo, 28 de junio (Bucarest > Madrid)

Habíamos quedado para desayunar con Adrian, pero nos retrasamos un poco y cuando llegamos al comedor él ya se ha tomado un café y dice que nos espera abajo. Nosotros damos cuenta del buffet, que cumple sin muchos lujos y nos vamos para abajo.

La idea era dar una vuelta por Bucarest y aprovechar para hacer alguna compra, pero Adrian tiene que dejar unas cosas en las oficinas de la empresa y le acompañamos. Las oficinas están en la última planta de un edificio propiedad de la misma empresa, con buenas vistas a la ciudad (buenas vistas porque se ve mucho, no porque lo que se vea sea bonito). A lo lejos se ve la Casa del Pueblo, pero Adrian nos dice que podemos ir al apartamento que tienen cerca de allí, desde donde se ve mejor.

0628 1025 Casa pueblo

Hacia allá nos vamos y es totalmente cierto. Desde la terraza del apartamento, en el Bulevar Libertatii las vistas hacia el Palacio son privilegiadas. Este Palacio, obra ordenada por Ceaucescu en pleno delirio faraónico, es el segundo edificio oficial del mundo en metros cuadrados construidos, solo superada por el Pentágono estadounidense. Su construcción agotó las canteras de mármol de Transilvania, dejando a los rumanos sin material para las lápidas. Me podría extender en cifras y letras, pero dejo este enlace a la Wiki para el que le interese. Nos hacemos unas fotos desde el balcón y vamos a un centro comercial (que contiene un Carrefour) para comprar (o adquirir) algún recuerdo de nuestro paso por Rumanía. Yo compro unas postales y los típicos imanes, porque no veo nada que me guste especialmente para Marina (bueno, sí, un estuchito de Victorinox que me afana Alfonso).

Dejo a Alfonso con Adrian en el centro comercial y yo me voy solo a la calle para ver, en el tiempo que me queda, algo más de Bucarest. Me dirijo hacia el casco viejo de la ciudad (fotos), donde ya se confunde lo antiguo con lo viejo y con lo abandonado.

0628 1242 Bucarest, casco viejo (esquina Selari, Smardan)  0628 1244 Bucarest, Strada Selari

Acabo en la Strada Lipscani, una calle con un montón de tiendas de trajes de novios, pero que está totalmente levantada y hay que andar cruzando de un lado a otro por rudimentarias pasarelas de madera.

0628 1247 Strada Lipscani

Poco a poco me voy acercando al hotel, intentando ir por calles que no hayamos transitado. Paso por una iglesia ortodoxa, pero están en plena celebración y me da un poco de palo entrar.

0628 1259 Iglesia Llego al hotel a la hora justa de coger las maletas y montarnos en el coche camino del aeropuerto. Atravesamos de nuevo Bucarest en sentido contrario al del primer día y Adrian nos va explicando algunas cosillas curiosas.

Ya en el aeropuerto, hacemos un poco de tiempo en la cafetería y quedo con Adrian en mandarle información de campings de España, porque quiere dar uso a una caravana que tiene en Periprava, donde dormían al principio de la obra, antes de tener otro sitio mejor.

0628 1543 Ala del Tarom Nos despedimos efusivamente y embarcamos. Ya en el avión, de la Tarom, nos dan de comer un menú más que decente. Durante el vuelo aprovecho para pasarme del móvil de Alfonso algunas de las fotos que ha hecho.

0628 1629 Menú Tarom El avión aterriza en la terminal satélite, por lo que tenemos que pillar el trenecito hasta la T4. Una hora después de aterrizar, porque las maletas se demoran también bastante, aparecemos en la calle. Nos están esperando Bárbara, que me ha traído la furgoneta, y Marina, a la que han traído sus padres. Alfonso se va con Bárbara y yo con Marina para casa.

Aunque sea raro, rarísimo, durante todo el viaje a casa hablo yo más que ella. Hace casi seis días que la dejé durmiendo plácidamente en casa y tengo muchas cosas que contarla. Al fin y al cabo, es la vez que más tiempo hemos estado sin vernos desde que nos casamos, y quizás desde que nos conocimos. Y aunque Alfonso ha sido un buen compañero durante esta semana, para viajar no hay mejor compañía que la de la Churrilla.

1207 1342 O portelo rural  0215 1350 Churrillos a la toledana  09 1013 Cascada de Sotillo

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Trabajando en la România, 1ª parte (junio-2009)

 

INTRODUCCIÓN

Aunque normalmente los relatos que traigo a este blog se refieren a viajes de ocio, me ha parecido bien publicar esta entrada referida a un viaje de trabajo que hice el año pasado, sobre todo por el sitio tan peculiar en el que tuvo lugar. En este relato se irán intercalando las anécdotas y sucesos del propio viaje con la explicación de los trabajos realizados. Aprovecho para agradecer la aportación de fotografías por parte de alfonsinho81, mi compañero de fatigas en este viaje.

 

PRESENTACIÓN

Un día de mayo de dos mil nueve, mi jefa me sentó en su despacho para informarme de que a finales de junio tenía que ir a Rumanía a montar la cocina de un hotel que uno de nuestros clientes estaba construyendo allí. Pero no se trataba de ir a Bucarest, Timisoara, Craiova o algún otro sitio civilizado del país. El hotel se estaba construyendo en un punto del delta del Danubio al que solo se podía llegar después de una travesía de cuatro horas en barco. Un barco que, por cierto, solo llegaba hasta ese lugar dos veces por semana. Al menos me dio la opción de elegir compañero de viaje aunque, dadas las circunstancias que teníamos en ese momento en la empresa, solo había dos opciones posibles, por lo que decidí que me acompañara Alfonso. El viaje sería en avión hasta Bucarest, allí nos recogería alguien de la empresa que nos contrataba (a la que llamaremos C.I.), y por carretera nos trasladarían hasta un punto en el que tomaríamos el barco mencionado. El alojamiento sería en las habitaciones del hotel en el que íbamos a trabajar (y que se estaba construyendo, insisto) y allí mismo nos darían las comidas. Esto último, teniendo en cuenta que nuestro trabajo consistía en montar la cocina, tampoco teníamos muy claro cómo podía ser. Además, en el mismo avión que nosotros, viajarían otros españoles que iban a trabajar al hotel (suponíamos que serían los electricistas, fontaneros, etc). El caso era que nadie en mi empresa parecía saber el nombre del sitio donde teníamos que trabajar, sólo que era una antigua cárcel que la promotora española iba a convertir en un hotel.Romania. Madrid-BucarestLos siguientes días me dediqué a buscar por internet, tanto en español como en rumano, algo sobre hoteles en cárceles en el delta del Danubio. No hubo forma de encontrar nada. Por fin, una semana antes de la partida, y ante mi insistencia, conseguí averiguar el destino: Periprava. Puesto a buscarlo en Google Earth, el panorama era desolador. Una aldea con las calles de tierra y casas con pinta de cabañas. Se podían ver fotos de la decrépita oficina de correos y la iglesia, con las techumbres de zinc. Un poco hacia el este, se veían una especie de barracones alineados. También había fotos de alguno de estos barracones, y por los comentarios que acompañaban a las fotos que traduje del rumano, deduje que ese era el sitio, la antigua cárcel, o campo de trabajo.Un campo de trabajo donde el dictador comunista Ceaucescu enviaba a los que no simpatizaban con su sistema político, a trabajar como esclavos en condiciones, al parecer, infrahumanas. Así iban cayendo como chinches víctimas del paludismo y otras enfermedades agravadas por la falta de higiene y salubridad. También vi en internet que el Delta del Danubio en su totalidad está declarado Reserva de la biosfera, y es una zona en la que abunda la caza y, por encima de todo, la pesca. También atrae bastantes viajeros que acuden a la observación de aves.   

  delta_danubio (blogspot.com)   viajes_delta_danubio3 (viajes-rumania.com)

El saber al menos donde íbamos me tranquilizó un poco aunque las circunstancias me seguían preocupando. ¿Y si teníamos un accidente trabajando o alguna enfermedad repentina tipo cólico o similar? ¿Qué medios habría en el sitio o posibilidades de evacuación? Mi característico pesimismo mezclado con mi leve hipocondría me hacían ver con preocupación el asunto, pero la suerte estaba echada.

La reserva de los billetes de avión llegó una mañana por fax a nuestra oficina de Valdemoro. La salida del vuelo de ida, con Easy jet, sería el martes 23 de junio ¡a las 6:30 de la mañana! y la vuelta con la Tarom rumana, el domingo 28 a las 15:10.Nuevo recurso a internet para recopilar información de Easy jet, ya que nunca había volado con ellos. Al ser una compañía de bajo coste, quería averiguar qué margen teníamos con el peso del equipaje y demás. Hay que tener en cuenta que necesitábamos llevar herramienta y máquinas para trabajar, y materiales de montaje.Medidas-equipaje-de-mano-Easyjet (VIAJEJET.COM)De lo que pude ver en los foros viajeros sobre Easy jet se deducía que eran muy estrictos con los 20 kg de peso por pasajero, y el exceso se pagaba muy caro (doce euros cada kilo de más según su propia página). Aparte, también decían los foreros que solo admitían un bulto en cabina por pasajero, y esto quiere decir que si llevabas un trolley, no te dejaban entrar con un bolso, un portátil o cualquier mochililla. Aparte, se supone que no debería rebasar los siete kilos. image

Decidí entonces que las maletas facturadas irían ocupadas por el material y la herramienta y la ropa la llevaríamos en el trolley. Teniendo en cuenta que no saldríamos de “la cárcel” para nada, no necesitábamos mucha ropa de vestir.El lunes anterior a la partida lo dediqué a recopilar todo el material necesario y la herramienta imprescindible,  repartiéndolo entre una caja de herramientas Tayg (son de plástico y poco pesadas, pero a la vez muy resistentes, por lo que son ideales para estas cosas) y una maleta con ruedas que me traje de casa (nuestra querida Snowball). El reparto lo hicimos con la báscula al lado, para asegurarnos que ninguna de las dos maletas rebasaba los veinte kilos.El día anterior a la partida quedé con Alfonso en no apagar los móviles al irnos a dormir y que nos llamáramos a las tres y media, para asegurarnos que no habría problema al recogerle a las cuatro en su casa. Y a continuación, el diario del viaje. 

Martes, 23 de junio (Madrid > Bucarest > Tulcea > Periprava) 

Yo prácticamente no pego ojo, y a las tres y media estoy llamando a Alfonso para asegurarme de que está despierto. A las cuatro y veinte estoy en la puerta de su casa. Medidas-Easyjet-400x533 (viajejet.com)

Dejamos la furgo en el parking de la T1 de Barajas (ya habíamos acordado que alguien de la empresa iría a buscarla con la otra llave) y nos dirigimos a facturar.  Cual no es mi sorpresa cuando veo en los mostradores de Easyjet, unos carteles anunciando que, como gran novedad, te permiten llevar en cabina una maleta del peso que quieras, con la única condición de que seas capaz de subirla sin ayuda a los portaequipajes. Eso sí, las dimensiones no pueden rebasar las de la jaula de prueba que tienen junto a los mostradores (foto derecha).Ya en la zona de embarque, nos dedicamos a elucubrar con quiénes de los que nos rodean serán nuestros acompañantes en el viaje (“mira, esos dos seguros que son los electricistas”, “no, esos son rumanos, pero mira aquellos tres, seguro que son los fontaneros”). Aunque no son ni las siete de la mañana, mi buen Alfonso mata el gusanillo con un Magnum blanco que se agencia en una expendedora. El embarque se realiza por grupos (A y B) según una letra que aparece en la tarjeta de embarque, y no hay asiento asignado, por lo que hay que entrar a ceporro perdido para intentar pillar un asiento a tu gusto o, en el peor de los casos, al menos dos asientos juntos. Embarcamos en nuestro flamante Airbus A-319 en aparente perfecto estado y despegamos con algo de retraso, a las 7:15. A medio viaje nos comemos una “mezzaluna Chicken & chorizo” y una Pepsi de 25 cl (total, 7 euros). Como no hay Coca-Cola, tampoco hay Fanta. Si quieres naranja, Orangina.Los miembros de la tripulación son españoles (o lo parecen, al menos) y son atentos y eficientes. Nada que ver con ciertas críticas que había leído en internet.0623 1151 Bucarest lluvioso Llegamos al aeropuerto de Bucarest bajo una lluvia torrencial (foto izquierda) y sin tener muy claro si va a venir alguien a buscarnos y, tras recoger el equipaje y averiguaciones varias, damos con Adrian (nombre figurado), el rumano que trabaja con C.I., y los otros españoles que llegaban en nuestro vuelo, que son tres carpinteros procedentes de Yecla. Nos tomamos algo en la cafetería del aeropuerto y, en dos todoterreno, nos vamos al hotel NH Bucharest, donde esperaremos al último español, que llega en otro vuelo. Alfonso y yo vamos con Adrian en el Toyota y los de Yecla en el Nissan con otro conductor. Cuando salimos del aeropuerto son ya las 13:15 hora local, que es una más que en España. Por el camino tenemos ocasión de ver la gran cantidad de obras que se están realizando en la ciudad, según nos explica Adrian, gracias a la entrada de los fondos europeos que tan bien nos vinieron en España durante muchos años y en los que ahora me imagino que nos toca poner pasta. De todas formas, muchas de las constructoras que están haciendo las obras son españolas, por lo que al final algo volverá a casa, digo yo.También vemos la gran cantidad de zonas verdes y arboladas que nos van quedando a los lados del camino. 

Entrada a Bucarest por la avenida Soseaua Kiseleff

 

Para llegar al hotel prácticamente tenemos que atravesar toda la ciudad, viendo que tiene gran cantidad de edificios antiguos, pero algunos de ellos en estado de conservación un poco pésimo. Recuerda algo a Lisboa, por esa sensación como de abandono en la conservación de los edificios. Una buena pasada con la Kärcher es lo que hace falta aquí. Para aumentar el parecido con la capital portuguesa, también tenemos los tranvías y los trolebuses (foto del Bulevardul Carol I).

0627 2021 AR Trolebuses en Bulevardul Carol I 

Llegamos al NH y nos informan de dónde podemos cambiar dinero, comer y ver algo de la ciudad en las dos horas que tenemos hasta que llegue el último español, al que llamaremos Juan. La moneda local es el Leu (en plural, lei), que se divide en 100 bani. El cambio en este momento está en 4,16 lei por cada euro. 

0622 20070930171704-leu           0622 5banif

Mientras Adrian vuelve al aeropuerto a por Juan, nos dirigimos con los carpinteros a cambiar moneda a un banco cercano al hotel y damos un paseo por el bulevar Unirii hasta la plaza del mismo nombre, uno de los puntos importantes de Bucarest. Desde aquí podemos ver a lo lejos la mastodóntica figura del Palacio del pueblo, o Casa del pueblo, mandado construir por Ceacucescu en los últimos años de su dictadura. En el relato del domingo, daré más detalles de esta faraónica construcción. 

0623 1421 Casa del pueblo desde el bulevard Unirii Acabamos comiendo en un restaurante llamado Classic (foto derecha), en el mismo bulevar Unirii (foto izquierda), con una carta con platos con nombres  curiosos. Tres se piden un plato llamado Dracula (varias clases de carne, queso y algo más) y yo me pido un Robin Hood (craso error), un trozo de carne de cerdo más seco que la mojama. Nos ponen un p0623 1526 Comida en Classiclato de espagueti a la carbonara que no habíamos pedido, pero que nos quedamos, y una patatas con ajo y perejil. Acompañado de cervezas Heineken (ellos) y Tuborg (yo). Todas ellas de medio litro, que iremos descubriendo que es la medida mínima para empezar a hablar de cerveza en Rumanía. La hora se nos ha echado encima y no hay tiempo ni de postre ni de café. La cuenta se queda en 191,29 lei (traduciendo, tocamos a menos de diez euros por cabeza).

De vuelta en el hotel, Adrian nos presenta a Juan, que resulta ser uno de los socios de C.I.. Nos montamos Alfonso y yo con él en el Toyota y emprendemos camino hacia Tulcea. Los otros van con Adrian en el Nissan. Nos esperan 277 kilómetros de carretera. Paramos en una gasolinera a repostar y comprar agua y a las 16:30 estamos saliendo de Bucarest por una de las contadas autovías que existen en Rumanía. La autovía sale directa hacia el este, atravesando una llanura interminable llena de campos cultivados de girasol y plantaciones de cereal. Es un paisaje muy parecido a la Tierra de Campos castellana, esas inabarcables llanuras de cereales por la zona de Valladolid y Palencia. Tras recorrer unos cien kilómetros de autovía nos desviamos hacia el norte, hacia Slobozia. Justo al pasar esta ciudad, paramos a tomar un café que ya se hacía imprescindible, porque la falta de sueño ya se va notando. Son las seis de la tarde. Seguimos camino, tomando ya una orientación noreste. El paisaje va cambiando ligeramente. Aparecen árboles y cerros, y con ellos las curvas en la carretera, que ya se echaban de menos.

Algún punto entre Slobozia y Tulcea

 

Cruzamos el Danubio por un puente de peaje (recuerdo que no es autovía, sino carretera equivalente a nuestras comarcales, en muy buen estado, eso sí) y vamos atravesando pueblos de vez en cuando en los que es frecuente encontrar carros tirados por mulas o similares (foto). Estos carros tienen todos ellos una forma característica, con cuatro ruedas neumáticas o de madera y los laterales en forma “de barco”. El coche que más abunda por todos estos pueblos es el Dacia 1300 en sus variadas versiones, el equivalente de la marca rumana al obsoleto Renault 12. Los hay a puñados, ya sea en versión berlina (foto), familiar o pick-up.

       0627 1424 Carromato

        0628 1231 Dacia

Cuando ya las cabezadas de sueño me estaban partiendo el cuello (¡qué vergüenza!), llegamos a Tulcea. Nos informan que en nuestro destino no nos darán de cenar hoy, ni de desayunar ningún día, por lo que vamos a un supermercado de la cadena italiana Billa a comprar lo que a cada uno le parezca para la cena de hoy y los desayunos para toda la semana que nos espera. Alfonso y yo cogemos unos prácticos briks de leche monodosis que vienen con un sobre de Nesquik cada uno, unos croissants rellenos de mermelada de albaricoque, agua, Coca-Cola, paté, jamón, un salchichón, unos postres y algo más. Cuando vamos a pasar por caja, Adrian y Juan se hacen cargo de todo el gasto. Buen detalle.    

0623 2041 AR Embarcando en Tulcea   0623 2044 Tulcea   0623 2047 AR Tulcea 

Nos dirigimos ya hacia el embarcadero (foto) donde tomamos la lancha (una Jeanneau Merry Fisher, para los que les guste el tema naútico) que nos va a llevar por el Danubio hasta Periprava. Nos está esperando Marius, que es el chofer, timonel, patrón o como quiera que se llame. Al final no viajamos en el supuesto ferry que llega a Periprava dos veces por semana sino en esta embarcación a total disposición de C.I.. Tiene una pequeña parte cubierta, que podríamos llamar cabina, donde pueden ir unas dos o tres personas, y la parte descubierta de atrás donde cabemos otros cuatro o cinco (fotos). Embarcamos cuando el sol se está poniendo por lo que ya tenemos pocas posibilidades de ver los paisajes de las orillas del Danubio (foto).

0623 2042 Puesta de sol en Tulcea Según avanzamos por el río, la orilla que nos queda a babor pertenece a Rumanía, mientras que la orilla a estribor es territorio de Ucrania. Hay que tener mucho cuidado con no tocar la orilla indebida, porque parece ser que la policía de fronteras de Ucrania no tiene muchas contemplaciones con los descuidados. Como mínimo, vas a la cárcel en cuanto pises su territorio, y luego ya veremos.

La poca luz nos permite ver cosas curiosas, como cerdos comiendo en las orillas del río, pescadores furtivos con los que casi nos estrellamos de no ser por la escuela que ya tiene Marius, barcazas mercantes abandonadas en zona ucraniana… Cuando llegamos a nuestro destino son más de las diez de la noche y, en el embarcadero, nos están esperando con un par de todoterrenos, donde se van los demás con el equipaje, y una especie de coche de golf de esos eléctricos, donde nos vamos Alfonso y yo, junto con Juan y Enrique (nombre también figurado), su socio, que es el que ha venido a buscarnos al embarcadero. Dando saltos y bandazos casi a oscuras por caminos de tierra y arena, llegamos al barracón donde vamos a dormir, y que es el futuro hotel. Entramos y, con la escasa luz de alguna bombilla por aquí y otra por allá vemos un largo pasillo, con puertas que se alinean a los lados. Bueno, puertas no, huecos, porque las puertas las pondrán los carpinteros que han viajado con nosotros. Ellos dormirán en la primera habitación a la derecha y nosotros en la segunda. Como digo, no hay puertas, pero nos han puesto en su lugar unos maravillosos plásticos transparentes, más que nada para evitar en lo posible la entrada de moscas y mosquitos, que aún así, campan a sus anchas por la habitación en gran cantidad. Nos dan, a los ocupantes de cada habitación, un gigantesco bote de insecticida y un rollo de papel higiénico (por supuesto, en el servicio tampoco hay puerta). Para tener luz nos toca sacar el prolongador de la maleta de la herramienta, enchufarlo en el pasillo y en el prolongador enchufar la manguera que alimenta el casquillo que cuelga de la entrada de la habitación. Enrique nos indica donde está la cocina en la que tendremos que trabajar a partir de mañana (en el mismo barracón de habitaciones, pero en la punta contraria a nuestra habitación). Vamos con una linterna, dando tropezones en la irregularidades del terreno y los trastos típicos de toda obra. Nos llevamos la gran alegría de la noche, porque toda la maquinaria que tenemos que instalar, y que se suponía que mañana deberíamos descargar del contenedor en el que se ha transportado desde Pamplona, lo tenemos en la puerta de la cocina, esperándonos. Esto nos ahorra un día de trabajo, prácticamente, y una tremenda paliza física. Nos vamos a cenar, con lo que hemos comprado en Tulcea, a otro barracón cercano (foto), donde Antonio, un compañero de los carpinteros que lleva varios días allí, nos informa de que ahí será donde haremos todas las comidas, que serán siempre sopa de primer plato y, de segundo, pollo o costillas de cerdo, con el agravante de que sólo se cocina una vez al día, o sea, que lo que comamos será lo mismo que cenemos. Aunque parece que se cree lo que dice, nos consolamos pensando que estará exagerando un poco. También informa de que los rumanos que están trabajando en la obra empiezan a las siete a trabajar, por lo que ellos deciden empezar a currar a las ocho, tras desayunar. Por no ir contracorriente, y teniendo en cuenta que el barracón donde nuestra habitación sin puertas se encuentra estará lleno de currantes haciendo ruido mañana por la mañana, decidimos hacer lo mismo.      

        0626 1420 Cocina Periprava

Damos cuenta de nuestras viandas y nos dirigimos a nuestra triste morada, dando un repaso más detenido a la habitación. El servicio está muy bien, si obviamos la falta de puerta y que en la ducha no hay mampara ni cortina. La habitación es grande, pero parece más pequeña porque apoyadas en las paredes están apiladas las maderas que serán los armarios, cabeceros y demás mobiliario de la habitación. Hay dos camas con una sábana que a duras penas cubre el colchón y otra que nos dan para taparnos, que también es más pequeña que la cama. El cuarto está plagado de moscas y mosquitos que Alfonso se dedica a perseguir y aniquilar con saña, no descansando hasta asegurarse de que no deja ni un bicho vivo. Para colmo nos han advertido que amanece a las cuatro y en la ventana no hay cortinas ni persianas, así es que cojo una de los tableros más grandes que encuentro en la habitación y la tapo a cal y canto.

Después de dar las tristes novedades a la familia, me echo a dormir y no me entero de nada hasta la mañana siguiente. La verdad es que estaba reventado.  

Miércoles, 24 de junio (Periprava) 

A las 7:15 me despiertan las voces de los carpinteros. Faltaban cinco minutos para que sonara mi despertador. Mientras ellos se van al comedor comunal, nosotros desayunamos en la habitación. Alternando tragos a los briks de leche con Nesquik, con bocados a la bollería disponible.0626 1007 AR Moscas Sin más, nos vamos al tajo. Mientras identifico las cajas de las máquinas y saco el plano para comprobar si las instalaciones están correctas, a Alfonso le da un ataque de histeria por la cantidad de moscones (enormes y de vivos colores) y otros insectos que hay en la cocina (foto izquierda). Se hace un poco insoportable trabajar con todos esos bichos, pero qué le vamos a hacer, habrá que aguantarse. Llega a decir que no puede trabajar porque los tiene pánico y se va fuera de la cocina. Yo sigo a lo mío y, al rato, ya se aviene a razones y empieza a trabajar, eso sí, sin dejar de quejarse y echar juramentos. Veo con el plano que algunas tomas de agua en el office de lavado no están en su sitio. Se lo decimos a Enrique y tras una pequeña disputa para ver de quién es el fallo, manda a dos fontaneros que en el acto se lían a picar y cambian las tomas de agua y los desagües que están mal.

La disposición para solucionar los problemas sobre la marcha por parte de ellos es excepcional y para meter los aparatos pesados en la cocina, como los armarios frigoríficos de dos puertas de Arévalo y Comersa, nos ayudan con la excavadora a la que han puesto unas uñas en la pala delantera para hacer las funciones de toro, y, donde la máquina no llega, llegan los rumanos a empujar. Con todo este ajetreo pasamos la mañana y llega la hora de comer. Los rumanos comen a la una, pero nosotros vamos con los carpinteros media hora más tarde, porque todos no cabemos en el comedor. Los avisos de Antonio se cumplen cuando nos plantan la sopa de primero y, de segundo, un trozo de pollo con 0624 1042 AR Tomando medidasarroz y judías verdes. Postre no hay, claro, pero nosotros tenemos en la recámara nuestros deliciosos yogures Müller con mermelada de arándonos que compramos ayer. De las sobras del café de puchero que hacen por la mañana, conseguimos un culín de taza para cada uno, con más posos que líquido. Hemos comido en poco tiempo, y los carpinteros deciden que se van a echar la siesta hasta las tres. Decidimos solidarizarnos con ellos y en adelante, todos los días haremos lo mismo. Mientras Alfonso da una cabezada, yo continúo con mi lectura de la segunda parte del Quijote, hasta que dan las tres de la tarde. Volvemos a la cocina y conseguimos dejar en marcha los dos frigos y dejar colocados con taco químico los anclajes para colgar mañana la campana mural.Como los carpinteros ya nos han puesto las puertas en la habitación, al menos nos podemos dar una ducha a gusto. Cuando vamos a cenar, se confirman los peores vaticinios: la cena es lo mismo que la comida, y ahora ya no nos quedan ni postres.Acabamos la cena y nos damos un paseo por los alrededores, viendo una mínima parte de la gran cantidad de lagos artificiales trazados con escuadra y cartabón que componen la piscifactoría en la que trabajaban los presos y que ahora C.I. está rehabilitando (foto). Han echado cuatro millones de alevines de carpas y otras especies varias para conseguir que haya pesca abundante, el principal reclamo turístico de la zona.0624 2126 Por las marismas

Volvemos a la habitación y, por la diferencia horaria, todavía tengo que esperar hasta casi las once de la noche locales para poder dar lugar a que Marina llegue a casa del trabajo y poder hablar un rato con ella tranquilamente. Y hablando con ella estoy cuando pasan, por un lateral del barracón, no menos de veinte caballos al trote ligero. Más tarde me enteraré que son caballos salvajes, que vagan por estos campos sin dueño ni amo.

Continuará…

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El Cosaco, Rusia en Madrid

EL COSACO

Restaurante ruso en Madrid (distrito Centro)

abril de 2010

Precio medio: 35 €

¿Recomendable?: Sí.

http://www.restauranteelcosaco.com/

En la plaza de la Paja (foto aérea), a medio camino entre el Viaducto y las Cavas, en pleno Madrid de los Austrias, se encuentra El cosaco, que si nadie me corrige, es el primer restaurante ruso que se abrió en Madrid, allá por 1969, aunque al principio estuviera en otra ubicación.

     0424 1619 El cosaco

   Asignar imagen

El local actual, que es el único que yo he conocido, tiene un encanto especial. Con una decoración que rememora la Rusia imperialista, cuando el comunismo aún no había desplazado a los zares del poder de la mayor nación europea. Las viejísimas lámparas de araña doradas, el papel pintado que cubre las paredes con estampados palaciegos, los cuadros con evocadoras imágenes de la Rusia del siglo XIX, las velitas en las mesas (en horario de cenas), la vajilla de anticuario, alguna que otra desvencijada balalaika por las paredes… todo esto le da un toque entre decadente y melancólico, que pueden hacer de El cosaco el lugar ideal para empezar una velada romántica.

     0424 1440 El cosaco    0424 1604 El Cosaco

EL COSACO Mesa 2009-12

Desde que conocí este restaurante hace ya cerca de quince años (gracias por la recomendación, Carlos), he repetido en infinidad de ocasiones con parejas y amigos, y tanto mis acompañantes como las personas a las que se lo he recomendado han salido tan satisfechos como yo, tanto por la peculiaridad del lugar como por la comida, que al fin y al cabo debería ser lo más importante cuando hablamos de un restaurante.

Conseguir mesa en horario nocturno se puede volver misión imposible si no hemos reservado previamente, al menos los fines de semana. Como es costumbre en otros restaurantes, se establecen dos turnos de cena, el primero a las nueve y el segundo a las once. A mediodía solo hemos estado un sábado y, aunque también habíamos reservado, había mesas libres.

EL COSACO Krushon 2010-04Los comentarios que haga de aquí en adelante serán suponiendo una visita nocturna que, como he dicho, es cuando más luce este restaurante.

La primera vez que se entra en El cosaco, aparte del impacto inicial de la decoración y el ambiente de penumbra creado por las velas y la iluminación tenue, sorprende el uniforme de los camareros, con esas camisolas blancas de mangas holgadas que nos recordarán la imagen de los típicos bailarines cosacos bailando en cuclillas.

Ya en la mesa puede venir el primer problema, pues hay algunas realmente pequeñas y un poco arrinconadas. Tampoco es raro encontrarse alguna silla a punto de desarmarse y pasar la cena en tensión pensando en qué momento vas a ir al suelo.

En la mesa nos espera la vajilla y las velas mencionadas antes, junto con un platillo con mantequilla y rodajas de pepinillo y la cesta con pan variado. Aunque parezca un detalle de la casa, al final lo veréis en la factura (Pan, pepinillo y mantequilla: 1,40 € por comensal).

La carta nos ofrece una gran variedad de entrantes, blinis, y platos principales. También hay un apartado para los vodkas, tanto para después de comer como para antes y para acompañar la comida. Al final, como es normal, tenemos los postres, muchos de ellos caseros. Para beber, dejando a un lado el agua Fuensanta (de las malas malas), y una carta con los cuatro típicos vinos españoles, podemos acompañar la comida con alguna cerveza rusa o ucraniana (he probado las dos y recomiendo cualquiera de ellas). O podemos optar por una jarra de Krushon (9,35 €), especie de sangría rusa a base de vino blanco, cava, rodajas de pepino y trozos de frutas (manzana y naranja, creo recordar). Ojo, que pega.

 EL COSACO Carta 2010-04  EL COSACO Carta segundos 2010-04  EL COSACO Carta de vodkas 2010-04  EL COSACO Carta postres 2010-04

Y ahora voy a ir dando detalles de algunos de los platos que hemos pedido alguna vez, empezando por los entrantes.

La Ensalada Olivier (5,15 €) es todo un clásico que pedimos casi siempre. Es una ensaladilla rusa, pero con trozos de jamón cocido y pechuga de pollo. Los Huevos Roscoff (6,90 €) son tres medios huevos cocidos rellenos de gambas y cubiertos con una especie de bechamel gratinada. La Kulebiaka (7 €) es un trozo de empanada de hojaldre rellena de salmón y champiñones, que viene acompañada con una tacita de caldo. Todo esto muy bueno, pero con raciones más bien escasas. En alguna visita invernal hay quien ha pedido la sopa llamada Borsh y Piroshki (6,40 €), y ha quedado satisfecho.

EL COSACO Ensalada Olivier 2009-12  EL COSACO Kulebiaka 2010-04  EL COSACO Blini Troika 2009-12

Los Blinis son una especie de crepes que se sirven con caviar, arenques, salmón, etc. Siempre acompañados de nata agria (Smetana en ruso). A nosotros, personalmente, no nos llaman mucho la atención y no solemos pedirlo, pero es de las cosas más típicas de la cocina rusa. En la foto de arriba se pueden ver los Blini Troika (16,10 €), con ahumados variados.

Y vamos ya con los segundos. Los Bitki (8,55 €) son los clásicos filetes rusos, pero seguramente de menor diámetro y mayor grosor que los que haría tu madre. Van acompañados de unas rodajas de pepino marinado y guarnición de arroz blanco, variando la salsa según se pidan los Bitki Stravinski, que van con una salsa de pimienta negra normal y corriente y los Bitki Stroganof, que llevan la misma exquisita salsa que da nombre al Stroganof Imperial (19,80 €), uno de mis platos preferidos, tiras de solomillo con la salsa mencionada y champiñones. También está buenísimo el Pato Chekhov (17,10 €), servido con salsa de cerezas y patatas paja.

EL COSACO Bitki Stroganof 2009-12    EL COSACO Pato Chekov 2009-12

El último día me atreví con el famoso Steak Tartar (carne cruda de solomillo, picada, con huevo, alcaparras y algún ingrediente más). No me pareció gran cosa, y menos teniendo en cuenta el precio (19,80 €).

EL COSACO Steak tartar 2010-04

Recomiendo ver la Carta, porque aparte de las carnes, hay pescados y otros muchos platos para elegir, tanto de entrantes como de principales. Y ya para acabar, hablaré de los postres. Me gusta el Kisel (3,50 €), crema de frambuesas con algo de vino, rematada con nata montada y frutos secos picados. También el Yogur Krimea, que no falta nunca en nuestra visita a El cosaco, con una especie de mermelada de grosellas por encima. En la foto que sigue se pueden ver los dos.

EL COSACO Postres 2009-12

La Tarta Napoleón (5,55 €), con capas de dulce de leche y hojaldre, también me gusta. En cambio, la Tarta Tatiana (4,80 €), de mousse de chocolate, no la recomiendo. Últimamente me he aficionado a rematar la faena con un Té ruso (2,15 €), con mermelada en el fondo y servido en una jarrita la mar de chula.

EL COSACO Tarta Napoleón 2010-04  EL COSACO Tarta Tatiana 2010-04   EL COSACO Té ruso 2009-12

En resumen, un restaurante muy recomendable tanto por lo que se come como por el ambiente que nos rodea mientras comemos. Ambiente que pierde mucho si elegís el mediodía en lugar de la noche, o si optáis por comer en la terraza que montan en la plaza de la Paja en los meses veraniegos.

0424 1623 Plaza de la Paja

Ahora, si queréis elegir el próximo restaurante que aparezca en este blog, os doy tres opciones:

-Venta Pinillos (Pinillos de Polendos).

-Mesón La cepa (Madrid).

-Cervecería Ana Frank (Valdemoro).

Vuestra elección y comentarios pinchando más abajo.

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