Veintitrés molinos y un castillo. Ruta manchega (marzo-2014)

Ruta circular de fin de semana, con varias escalas repartidas por tres provincias manchegas. A lo largo del viaje hemos podido ver veintitrés molinos de viento, acabando la ruta en el castillo de Belmonte

0315 1818 Campo de Criptana

INTRODUCCIÓN

Un sábado por la mañana que a Marina le apetecía “ir a algún lado” sin determinar, me inventé otro de mis sistemas aleatorios para tomar decisiones, basados en el lanzamiento de un dado. Asigné a cada cara, del dos al cinco, una de las cinco provincias fronterizas con Madrid. En caso de salir el uno, iríamos a algún sitio de la Comunidad de Madrid. Quiso la mano inocente de Irene al lanzar el dado mandarnos a la provincia de Toledo, lo que aprovechamos para hacer esa visita que teníamos pendiente desde hacía ya tiempo a Camuñas (a causa de otro de mis sistemas aleatorios con el que no os voy a aburrir).

Pero como Camuñas iba a dar para muy poco, eché un ojo sobre el mapa a los alrededores, y vi que no muy lejos estaba Belmonte, donde se encuentra un castillo al que tenía ganas de hace tiempo. Pues nada, en un instante planifiqué la ruta, Marina reservó un hotel en Pedro Muñoz, y a la carretera.

En el mapa de más abajo se puede ver la ruta, en rojo, con salida de Madrid por la A-4 y regreso por la A-3, y en amarillo las localidades donde fuimos haciendo escala.

Mapa

sábado, 15

Camuñas – Campo de Criptana

Tarde y sin prisa, como es nuestra costumbre, salimos de casa con 144174 kilómetros en el contador. Sin hacer paradas llegamos hasta Camuñas, sobre las dos y media, hora de comer. La oferta gastronómica en el pueblo brilla por su ausencia, así que nos toca callejear un poco buscando un sitio para comer,  hasta que damos con el Chorry, un bareto de andar por casa, con menú a 8,50 €, que es lo que comemos Marina y yo. Irene una hamburguesa y un helado. Total, 23 €. Aceptable sitio para una comida de trámite, que era de lo que se trataba.

0315 1443 Primeros en Chorry           0315 1504 Sepia en Chorry

Camuñas es una localidad manchega de menos de dos mil habitantes ubicada al sureste de la provincia de Toledo, fronteriza con la de Ciudad Real. Su principal atractivo son las fiestas de Pecados y Danzantes, de interés turístico nacional, y que se llevan a cabo durante el Corpus Christi. También es la localidad de origen de Francisco Sánchez, “Francisquete”, que pasó a la historia con el nombre de “Tío Camuñas” como uno de los más combativos guerrilleros contra los franceses durante la Guerra de la Independencia. El pueblo en sí tiene poco que ver y no es que merezca una visita fuera de las fiestas de las que he hablado antes, pero ya que estamos aquí, subimos al cerro donde se ubica el Molino de la Unión, primero de los que veremos en nuestra ruta de este fin de semana, y luego bajamos a ver el reloj del pueblo, que lleva dando las horas al vecindario desde 1910 y está ubicado en una torre que se construyó a propósito para alojarlo. Se encuentra junto a la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.

0315 1615 Camuñas    0315 1614 Tío Camuñas    0315 1624 Camuñas. Torre del reloj

0315 1608 Camuñas. Molino La Unión

Nuestra siguiente escala, camino de Belmonte, y ya en la provincia de Ciudad Real, es Campo de Criptana, donde subimos a ver los molinos al cerro donde, según algunos expertos, ubicó Cervantes la lucha de don Quijote contra los supuestos gigantes. Al menos hay una decena de ellos, entre la Sierra de los Molinos y el Cerro de la Paz, siendo algunos visitables, según nos informan en la oficina de turismo. Su típica silueta encalada esconde dentro un sistema de cierta complejidad, empezando por el tejado, que gira sobre su eje vertical, junto con las aspas y parte del mecanismo interior, en busca del viento más favorable en cada ocasión, que el molinero localiza gracias a los agujeros que se reparten alrededor de la parte superior del molino. La práctica totalidad de las piezas móviles interiores están realizadas en madera, lo que resulta sorprendente sobre todo en el caso de la piñonería y coronas dentadas encargadas de transmitir el movimiento giratorio de las aspas hasta las piedras encargadas de moler el cereal.

0315 1733 Campo de Criptana. Molino Infante   0315 1734 Campo Criptana. Molino Infante

Visitamos el molino llamado Infanto (0,60 €) que junto a otros dos, conservan su estructura y mecanismos originales del siglo XVI. Lo vemos a nuestra bola, porque la visita no es guiada, 0315 1745 Cueva La despensapudiendo identificar las piezas y habitáculos interiores gracias al práctico folleto que facilitan en la oficina de turismo. Casualmente, coincidimos en nuestra visita con un ingeniero que le está explicando a sus acompañantes el funcionamiento y pegando la oreja, puedo ampliar la información. En otro de los molinos, el Culebro, en el que no entramos, se encuentra el museo dedicado a Sara Montiel, hija destacada de Campo de Criptana. En los alrededores de los molinos también se puede visitar una curiosa casa cueva (0,60 €) a la que se entra desde una tienda de recuerdos. El paraje que rodea a los molinos no me gusta mucho, al menos este día. Es sábado por la tarde y hay varios grupos de mozalbetes dispuestos para el botellón y la litronería en los alrededores de los molinos. Definitivamente, como paisaje molinero prefiero Consuegra.

      0315 1809 Campo de Criptana    0315 1800 Irene haciendo la tía

Siguiente escala, Pedro Muñoz, donde tenía planeado que visitáramos las lagunas de Manjavacas, pero se pone el sol y tiramos para El Encinar de Haldudo, donde hemos reservado alojamiento para esta noche. Situado en una finca rodeada de viñedos en las afueras del pueblo, se trata de un complejo con restaurante y carpas para banquetes, y unos curiosos alojamientos distribuidos en varias construcciones con cuatro viviendas cada una (villas lo llaman), con entrada independiente cada una de ellas. De alguna forma, es como alquilar una pequeña casita rural.

0316 1036 Encinar Haldudo     0316 1019 Encinar de Haldudo. Villas

Tras pasar por recepción para recoger la llave, nos dirigimos hasta nuestra villa, a la que se entra por un recibidor que hace las veces de salón y distribuidor y desde el que se accede al baño y el dormitorio principal. En un extremo de este salón, y sin separación física, está la cocina, con microondas y placa con dos quemadores eléctricos. También cuenta el salón con una chimenea en la que se puede hacer fuego.

0315 1938 Encinar de Haldudo. Villa 9   0315 1938 El Encinar de Haldudo  0315 2207 Escaleras rta

Para subir a la planta de arriba hay una vertiginosa escalera, prodigioso ejemplo de aprovechamiento de los metros cuadrados y no apta para personas con el más mínimo problema físico, o incluso para niños pequeños. Tampoco es apta para supersticiosos, ya que su diseño obliga a empezar el ascenso con el pie izquierdo. En la planta de arriba hay otras dos camas. Todo está en perfecto estado de conservación y limpieza. A Irene le gusta tanto que se empeña en que cenemos en la casita, con tal de estar más tiempo en ella. Por lo tanto, salimos en busca de algún comercio en el que conseguir víveres y, aunque intentamos evitar el chino de turno, tenemos que claudicar porque ya no hay otro sitio abierto donde comprar provisiones.

domingo, 16

Pedro Muñoz – Mota del Cuervo – Belmonte

No hemos usado ninguna de las camas de arriba y hemos dormido los tres juntos. Las dimensiones de la cama lo permitían y además teníamos el temor de la escalera si a Irene le daba por levantarse a medianoche y acercarse a ella. El colchón es bueno, pero las almohadas no, y me despierto antes de lo que me gustaría, aprovechando para oír en la radio la primera carrera de Formula 1 de la temporada, desde Australia, que gana Rosberg (Alonso queda quinto). Cuando se despiertan las señoras, vamos a desayunar a la cafetería, ambientada con los típicos motivos rurales castellanos (trillos haciendo de mesa, lámparas de forja, muebles tipo bargueño, vigas de madera totalmente falsas, etc).

0316 0947 Encinar Haldudo. Desayuno continental 0316 1033 Encinar Haldudo 0316 1039 Encinar Haldudo

Desayuno continental con tostada, bastante bien, para nosotros, y vaso de leche y cruasán para Irene. Pagamos 57,50 € (55 € del hotel y nuestro desayuno y 2,50 € del desayuno de Irene). Mientras Marina acaba de recoger las cosas en la habitación, yo me doy una vuelta con Irene por los jardines de la finca, terminando en los columpios del parque infantil.

Salimos por fin del hotel y vemos que en el mismo pueblo de Pedro Muñoz hay una laguna visitable. Pasamos un rato, prismáticos en mano, viendo gran cantidad de flamencos y otras aves. Tiramos para Belmonte, pasando junto a las lagunas de Manjavacas, donde ni paramos, porque se ven muchos flamencos, pero muy a lo lejos. Para no iniciados en el tema ornitológico como nosotros, es más de lo mismo.

0316 1129 Laguna de Pedro Muñoz     0316 1209 Mota del Cuervo

Entramos ya en la provincia de Cuenca y, al pasar por Mota del Cuervo y ver los molinos en lo alto del cerro, Irene dice que quiere subir a verlos y para allá vamos, entrando en uno visitable yo solo (1 €), donde el encargado me da varias explicaciones a mis preguntas, que era lo que eché de menos en Campo de Criptana. Me cuenta que los ejes de las aspas solían durar unos diez años. Primero se hacían de madera de álamo (¿o era olmo?) y luego se pasaron a hacer de pino. La molienda duraba noventa días y los molineros podían ser empleados de un señor o empresario propietario de los molinos (a partir de la desamortización, anteriormente eran de la iglesia o del pueblo).

0316 1232 Molino de Mota del Cuervo   0316 1239 Los Martín en Mota

Enfilamos ya para Belmonte, subiendo en cuanto llegamos hasta la entrada del castillo para confirmar horario ya para por la tarde, porque los pillamos cerrando. 0316 1600 Palacio BuenavistaVamos a comer a un sitio que hemos visto callejeando por el pueblo mientras buscábamos la subida al castillo, que ofrece un menú de doce euros. Se trata de la Hospedería Palacio de Buenavista, un edificio restaurado del siglo XVI, que también alojó el cuartelillo de la Guardia Civil en otra época. Según he leído en algún sitio, fue donde estuvieron detenidos los inocentes acusados del famoso crimen de Cuenca. El edificio cuenta con un bonito patio interior y un comedor acogedor. Mantelería textil y todo bien presentado. El menú es un poco de batalla, y desentona con el resto. De primero yo como Judías con chorizo (un PALACIO BUENAVISTA 0 Mesa puesta 2014-03poco insípidas) y Marina Pastel de setas (plato mejor y más elaborado pero con una salsa extraña de sabor avinagrado). De segundo, Magro con tomate los dos, ración abundante y con patatas fritas saladas en exceso. De postre Pan de Calatrava yo (bueno) y Tarta de queso Marina (mejor). Irene ha comido un Huevo frito con patatas fritas (3,30 €) y una Tarrina de chocolate y nata de Frigo (2,50 €). Un café no me han cobrado, no sé si por olvido o porque entraba en el menú. Lo peor ha sido la espera entre platos, sobre todo entre el segundo y el postre. Entre dos personas atendían la barra y un comedor con veinticinco personas, y no daban abasto. Creo que en caso de volver por aquí, intentaría comer en otro sitio.

 PALACIO BUENAVISTA 1º Judías con chorizo 2014-03 PALACIO BUENAVISTA 1º Pastel de setas 2014-03 PALACIO BUENAVISTA 2º Magro con tomate 2014-03

PALACIO BUENAVISTA Huevos frito con patatas 3,50 € PALACIO BUENAVISTA P Pan de Calatrava 2014-03 PALACIO BUENAVISTA P Tarta de queso 2014-03

Una vez cumplido el trámite alimenticio, volvemos a subir al castillo. La entrada cuesta 8 € por persona con audioguía. Irene no paga al ser menor de cinco años. El castillo fue mandado construir en el siglo XV por Juan Pacheco, el primer marqués de Villena (para los seguidores de la serie Isabel, se trata del intrigante personaje interpretado por Ginés García Millán). Tiene una curiosa forma triangular, con dos de los lados formando las alas del castillo y la tercera arista sería la torre del homenaje. Refuerzan la construcción seis torreones y una muralla de menor altura rodea todo el conjunto, que a su vez se une a la muralla que protegía todo el casco urbano de Belmonte y de la que quedan algunos tramos en pie.

 0316 1610 Castillo de Belmonte. Salva Sánchez   0000 www.turismocastillalamancha.es

Después de una época de abandono que duró casi dos siglos, Eugenia de Montijo, heredera de la casa de Villena y esposa del emperador francés Napoleón III, acometió una importante reforma del castillo para hacerlo habitable, dejando el patio de armas con el aspecto que podemos ver ahora, forrado de ladrillos y convirtiendo la planta superior en un palacio. Eugenia de Montijo vivió una época en el castillo tras ser destronado su marido. Desde hace unos años está abierto al público y es explotado por sus propietarios para la celebración de variados eventos.

0316 1617 Castillo de Belmonte. Puerta del campo     0316 1620 Castillo de Belmonte. Puerta interior

La visita empieza con un audiovisual, donde nos cuentan la historia del edificio y sus principales moradores (también se dice que anduvo por allí Juana la Beltraneja, protegida de Juan Pacheco). Luego salimos a la plaza de armas, por uno de cuyos laterales se entra a la sala de armaduras. Subimos por la escalera hasta la primera planta, donde vemos el estrado y otras salas, todas con impresionantes artesonados de madera.

0316 1640 Castillo de Belmonte. Aljibe 0316 1645 Castillo de Belmonte. Armería 0316 1646 Escalera de madera

En el ala sur pasamos a una sala enorme con tres chimeneas que curiosamente, no sirven para calentar esa sala, sino la contigua, un enorme salón donde en épocas de esplendor se celebrarían las más importantes reuniones. El artesonado del techo llama la atención.

0316 1700 Pasillo de servicio del salón de gobierno      0316 1701 Castillo de Belmonte. Techo del salón de gobierno

Desde este salón se accede a la capilla, la sala con la cubierta más espectacular del castillo y los cañones de los ventanales con impresionantes trabajos de yesería, con motivos animales (bestiarios) y vegetales y de temática bíblica.

0316 1709 Techo de la capilla  0316 1711 Capilla  0316 1709 Bestiario de la capilla

Luego subimos a la segunda planta, toda reformada al gusto de Eugenia de Montijo. Lo primero que se ve es lo que fue la alcoba del marqués, con un techo octogonal muy trabajado también. De esa se pasa a lo que podía ser el salón de los marqueses. Luego se pasa a lo que está dispuesto como un despacho. Se acaba en un tocador con bañera.

0316 1726 Castillo de Belmonte. Alcoba del marqués    0316 1727 Salón noble

0316 1732 Castillo de Belmonte. Tocador

Visto todo esto, la visita continúa hacia arriba, accediendo al camino de ronda y las murallas. Se puede subir a dos de las torres. Desde una de ellas hay excelentes vistas de Belmonte y los edificios que le debieron dar lustre en otra época, como la colegiata.

0316 1658 Belmonte desde el castillo  0316 1739 Marina en la muralla

El interior de la torre del homenaje no es visitable. Bajamos por una estrechísima escalera de caracol y acabamos la visita en el sótano, donde hay una especie de mazmorras.

Al salir vamos a ver unos molinos que hay en los alrededores del castillo. A diferencia de todos los vistos hasta ahora, están hechos de piedra y sin encalar.

0316 1834 Belmonte       0316 1841 Castillo de Belmonte

Salimos de Belmonte sin ver más cosas y llegamos a casa a las ocho y cuarto con trescientos ochentaisiete kilómetros recorridos.

Hasta la próxima.

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