Arquitectura negra y Cabrito en Guadalajara (mayo-2010)

 

Un día de mayo, decidimos que nos íbamos a ir de fin de semana a una casa rural para probar qué tal era eso de viajar con la enana jugando en campo ajeno. O sea, algo que no fuera ir a la Casa Grande de Sotillo ni a la de Mariano el Ricardete en las Casas de Don Pedro.

Puestos a buscar un sitio no muy lejano, nos decidimos por una zona próxima a Madrid pero donde no habíamos estado nunca, la de los pueblos de la sierra de Guadalajara en la zona llamada de la Arquitectura Negra. Después de varias búsquedas por internet y llamadas de teléfono, acabamos reservando una casa en el pueblo de Monasterio, que aunque no pertenece a los pueblos de la Arquitectura Negra, es un buen punto de partida para recorrerlos. Y así arranca el relato de nuestro fin de semana.

0530 1304 Serranía de Guadalajara  0529 1849 Pizarras en Majaelrayo

Viernes

El viernes por la tarde, con todo cargado en el coche y cada uno en su puesto, Irene se encarga de demostrar quién manda allí, haciéndonos volver a casa con lo inconsolable de sus llantos. Al final llegamos a un acuerdo, ella se estará calladita a cambio de que Marina vaya cantándola todo el camino.

En más o menos hora y media, y siguiendo las indicaciones que nos dieron desde la casa, llegamos a Monasterio, que visto desde las curvas de la carretera que entra al pueblo, hundido en el valle del río Aliendre, recuerda un poco a Caspueñas, visto desde la curva del codo.

0530 1320 Monasterio

Nada más llegar al pueblo, sale a nuestro encuentro Mikel, uno de los dueños (creo) de la Casa rural El majuelo, que nos guía hasta ella, aunque no tiene pérdida; al entrar a Monasterio casi te topas con ella. Nos indica por donde descargar el equipaje y dónde podemos aparcar el coche.

Nos enseña la vivienda, que tiene la calefacción puesta, y nos explica el funcionamiento de todo. La casa en realidad son tres viviendas adosadas de tres plantas (baja y dos más), que aunque yo creo que son de nueva construcción, intentan dar el pego de estar en el pueblo de toda la vida, con su preciosa fachada de piedra, sus ventanas de madera y sus rejas de forja.

0530 1220 Casas rurales

En la planta baja está la cocina-salón-comedor. Las cocinas de las tres casas se comunican por lo que, en caso de ir un grupo numeroso, se pueden tener dos o hasta tres casas unidas. En la mesa de obra que hace de cocina tenemos un fregadero y una vitrocerámica, debajo una mininevera y encima un microondas. Al lado, sobre un pupitre de colegio, hay una minúscula tele conectada a un DVD-TDT, orientada al salón-comedor, donde tenemos una mesa y cuatro sillas. Además, hay un sofá-cama. En el techo tenemos los clásicos troncos vistos imitando vigas.

En cada una de las dos plantas siguientes hay una habitación grande con baño, pequeñito pero muy bien decorado, con la ducha separada con un tabique de pavés, paredes de gresite, etc.

0528 2219 El majuelo   0528 2225 Habitación, baño y escalera

En la habitación de la primera planta nos han preparado la cuna para Irene. Una de esas desmontables de viaje, con su colchón, sábanas, mantas, etcétera. Más que de sobra para que nuestra nena duerma un par de noches. En la foto de abajo la podemos ver tomando medidas a la cuna.

0530 1240 Servicio de El majuelo   0528 2225 Habitación primera planta

En la última planta está la que será la habitación de Bea y Óscar, que llegan mañana. Con el techo haciendo las dos aguas del tejado y su buhardilla con vistas al río. Tiene su encanto.

Nos acomodamos en la casa y cenamos algo.

Sábado

Desayunamos y esperamos a que lleguen Bea y Óscar para empezar nuestra ruta por los pueblos de la Arquitectura negra.

El nombre de Arquitectura negra se debe al característico color de las casas de la zona, construidas con lajas de pizarra y otro tipo de piedras oscuras, intercaladas con otra piedra de color rojizo, lo que le da aún más atractivo. Las cubiertas de las casas, hechas también en pizarra, suelen ser a dos aguas con la curiosidad de cruzarse en la cumbrera, quedando algo parecido al lomo de un dinosaurio.

0529 1316B Umbralejo

Nuestra primera escala es Umbralejo, un pueblo curioso, pues fue abandonado por la emigración a principios de los setenta y años después se ha reconstruido como prototipo de lo que sería un pueblo negro muchos años atrás. Hay que dejar el coche en un aparcamiento que está a cinco minutos del pueblo caminando por un terreno un poco incómodo. El pueblo no está habitado, y se utiliza para acoger a grupos de alumnos de escuelas e institutos durante la semana y turistas los fines de semana, pero, ojo, no hay ni bares ni restaurantes. El aliciente de Umbralejo es darse una vuelta por sus tranquilas calles libres de coches y ruidos, admirando la arquitectura de la pizarra y la sierra y pinares que rodean al pueblo.

0529 1307B Umbralejo     0529 1311 Umbralejo

De Umbralejo nos vamos a Valverde de los arroyos, infestado de domingueros como nosotros. Solo se permite el acceso con vehículo a los residentes y hay que dejar el coche en un aparcamiento junto al pueblo, donde cuesta encontrar sitio.

0529 1412 Valverde de los arroyos

Aparte de lo atractivo del propio pueblo, casi lo más interesante de Valverde son las Chorreras de Despeñalagua, una serie de cascadas encadenadas de más de cien metros de caída, origen del río Sorbe. Según nos dicen, en media hora caminando por un sendero que sale del pueblo podíamos haberlas visto, además en su apogeo primaveral, pero ir cargando con una niña de dos meses nos tira para atrás. Veníamos preparados con la mochila portabebés, pero no ha habido forma de meter a Irene en ella sin que se hinche a llorar; vamos, que se niega en redondo a meterse en semejante artilugio. En fin, lo dejaremos para otro año. Lo que no puede esperar más es la comida, que ya va siendo hora, y tras echar el ojo a la carta de un par de restaurantes, nos decidimos por uno que hay detrás de la iglesia. Se trata del Mesón Los cantos

0529 1636 Los Cantos

Pedimos mesa y, tras esperar un ratillo, subimos al comedor que está en la planta alta. Otro bonito sitio, con el techo abuhardillado cubierto de madera. Da la impresión de ser un negocio familiar, el trato es muy agradable, el servicio muy bueno y los platos caseros.

0529 1616 Los Cantos      0529 1614 Los Cantos, en Valverde de los Arroyos

De primero yo me pido unas Judías de puchero (4 €), buenísimas. Marina pide unas Croquetas caseras (7 €) que nos comemos entre todos, porque aparte de ser la ración generosa, están de maravilla, con sus buenos tropezones de jamón. Óscar está de antojo y pide de primero unos Huevos de corral con patatas (7 €), lo mismo que yo de segundo. Están buenos sin más, no aprecio la “corralería” por ningún sitio, aparte de que la estética no es muy buena (a mí personalmente me gustan más desparramados).

LOS CANTOS Judías de puchero 2010-05  LOS CANTOS Croquetas caseras 2010-05  LOS CANTOS Huevos de corral con patatas 2010-05

Bea y Óscar piden de segundo Lomo de cerdo con pimientos (9 €). La ración abundante, pero las patatas fritas que lo acompañan, como las que vienen con los huevos, están pidiendo a gritos un cambio de aceite. Marina pide Costillas de cerdo asadas (10 €), muy buenas aunque grasientas como suele ser habitual en este plato, lo haga quien lo haga. Los postres caseros (3,50 € cualquiera de ellos), también muy buenos. Si añadimos que el agua mineral es una de mis preferidas, Agua de Mondariz, puedo decir que recomiendo el sitio para comer si se está por la zona.

LOS CANTOS Lomo de cerdo con pimientos 2010-05  LOS CANTOS Costillas de cerdo asadas 2010-05  LOS CANTOS Postres 2010-05 (Tarta de chocolate con nueces; Tarta de queso con arándanos; Cuajada con miel)

Damos una vuelta por el pueblo y salimos para Majaelrayo, haciendo una parada para el avituallamiento de Irene cuando a ella le da la gana.

0529 1738 Escala entre Valverde y Majaelrayo

El pueblo es uno más de los de la Arquitectura negra, con la curiosidad de ser donde vivía el cabrero que hizo el anuncio aquel del Mitsubishi Montero que no sabía que Franco había muerto (curiosamente, el pobre hombre falleció a la semana siguiente). Tanto los que no os acordéis de él como los que queráis recordarlo, podéis pinchar este enlace:

http://www.lacronica.net/articulo.asp?idarticulo=37619

Nos sentamos en la terraza del bar ¿Abracadabra? y nos tomamos algo. Muy peculiar la camarera, por cierto. La foto que sigue es la del ayuntamiento de Majaelrayo.

0529 1848 Ayuntamiento de Majaelrayo

     0529 2035 Ciudad encantada de Tamajón

Volviendo ya hacia Monasterio, hacemos una parada en la Ciudad encantada de Tamajón (foto de arriba), con formaciones rocosas parecidas a las de Cuenca. A un lado vemos que desde una zona donde las rocas forman una especie de ruedo llega música y jolgorio, y dentro de ese ruedo hay unas cuantas tiendas de campaña de aspecto medieval, como si alojaran a los Reyes Católicos esperando entrar en Granada. Nos acercamos y resulta que se está celebrando una boda vikinga, con la gente vestida al estilo de Flake, bebiendo en cuernos, etcétera. Menudas cogorzas llevan los elementos. En esto Irene empieza a ponerse mal, no para de llorar y nos vamos para la casa en busca de un poco de tranquilidad para ella… y para nosotros. Al calor del hogar (aunque hoy no hay calefacción) conseguimos controlar la situación. Cenamos y nos hacemos unos pelotis en El majuelo.

Domingo

Desayunamos en la casa, bastante tarde, recogemos y damos una vuelta por Monasterio, consiguiendo que Irene, por fin, estrene la mochila (foto).

0530 1103 Desayuno en El majuelo 0530 1218B Monasterio

Salimos para Cogolludo, aparcando en la plaza donde está el Palacio de los Duques de Medinaceli, con su maciza fachada renacentista. Sorprende encontrar en un pueblo que no llega a los mil habitantes un edificio de ese empaque, pero imagino que en otros tiempos tuvo su importancia.

0530 1318 Convoy sin luces 0530 1643 Palacio de los Duques de Medinaceli

Subimos a ver los restos del castillo (bueno, al castillo subo yo solo, los demás esperan en la iglesia) para hacer tiempo y hambre para hincar el colmillo al cabrito que tenemos reservado para las dos y media. Desde arriba se controla todo el pueblo.

0530 1403B Yo solo en el castillo 0530 1403 Los Cortezas y mis niñas en Cogolludo

Volvemos a bajar a la Plaza Mayor y nos dirigimos ya a nuestro objetivo en Cogolludo, el Restaurante Hermanos Martínez

Este restaurante, que me recomendó hace unos meses Fernando, mi peluquero y amigo, está en la parte de la plaza totalmente opuesta al Palacio. Tomamos algo en el bar de abajo y subimos al restaurante, al que se accede por unas escaleras. Es un salón enorme, lleno de mesas con sillas de madera. Decoración de lo más clásico, como la carta. Aquí se viene a comer cabrito, y los demás platos de la carta son distracciones para esa rara especie dentro de la raza humana a la que le repele todo lo que huela a ovejuno, entre los que se encuentra Marina. Hermanos Martínez no tiene página web, ni falta que le hace, el boca-oreja funciona perfectamente en garitos como este, que es uno de esos restaurantes a los que todos los fines de semana llegan decenas de personas (la mayoría de ellas desde Madrid) al reclamo del mencionado cabrito.

HERMANOS MARTÍNEZ Carta 2 2010-05  0530 1630 Hermanos Martínez en Cogolludo  HERMANOS MARTÍNEZ Carta 2010-05

Nosotros, una vez sentados a la mesa, avisamos que habíamos reservado cabrito para cuatro, pero solo lo vamos a comer dos. Nos dicen que no hay ningún problema y Marina y Bea piden otros segundos, pero a la hora de la verdad nos plantan en la mesa el medio cabrito. Lo acompaña una fuente de ensalada. El pobre animal está exquisito y conseguimos hacernos con él entre Óscar y yo. No queda ni el hueso.

        0530 1448 Cabrito en Cogolludo

Marina ha pedido solomillo de cerdo y Bea filete de ternera. Platos de andar por casa sin mayor comentario a la sombra de don Cabrín Cabrate. Por cierto, y todo sea dicho, el asado aquí más caro y no mejor que, por ejemplo,  en Casa Santos, de Valdemanco, del que hablaré cualquier día de estos.

HERMANOS MARTÍNEZ Filete de ternera 2010-05 HERMANOS MARTÍNEZ Solomillo de ibérico 2010-05 HERMANOS MARTÍNEZ Postres 2010-05

Después vienen los postres, alguno de ellos caseros, como los Bizcochos borrachos que pido yo. Rematamos con unos cafelitos y unos chupitos (que si no los pide Óscar no los ponen) y a sentarnos un ratito en la plaza a reposar la comida.

0530 1346 Cogolludo

No sé cómo ni por qué, pero el caso es que acabamos todos tomando café en La Cueva, antes de volver a casa.

Y así acaba nuestro fin de semana por el norte de Guadalajara. Irene se ha portado muy bien, quitando dos o tres berrinches. Tranquilidad, podemos seguir viajando.

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Una respuesta a Arquitectura negra y Cabrito en Guadalajara (mayo-2010)

  1. Marina dijo:

    Como siempre, perfecto.

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